En respuesta a David Gaitán
Alejandra Serrano
David Gaitán platea un escenario bien argumentado, pero a mi parecer está fundamentado sobre premisas falsas. Querido David, no se está atacando la programación se está cuestionando el modelo de la Muestra Nacional, pero más importante aún, se está denunciando la falta de diálogo y la necedad.
Entiendo que quizá lo sientas personal, pero en nuestro caso no lo es, ni tampoco en contra de la Dirección Artística de esta edición. Las programaciones son cosa efímera y depende mucho de cómo se articulen las diferentes personalidades y búsquedas de los miembros en turno, esto es más o menos afortunado cada vez. Hay programaciones más interesantes que otras, esto es así en cualquier cuerpo colegiado. Si a alguien le pareció un ataque personal, sirvan estas palabras para aclarar que no solo no es la intención sino que entendemos lo difícil que resulta la tarea encomiada y que eso solo refuerza nuestra idea de que el modelo está rebasado y hay que buscar otras formas. El modelo actual de Muestra Nacional de Teatro no está grabado en piedra.
Otro problema David es que en realidad ninguno de nosotros sabe qué le gusta al público o mejor aún con qué temas conecta. En una visión como la que ha predominado las últimas MNT, donde el público más importante son los programadores invitados difícilmente cabe una obra como Matina ti kech, teatro comunitario maya que se presentó en 2008 en la MNT de Cd. Juárez y que confrontó dos formas de violencia. Y sí las actuaciones no eran las más brillantes y sí, era melodramática y claro que no entendimos la mitad de la obra porque era en maya y sí, eso también es teatro estimulante. Me parece que tu visión de “teatro da calidad” deja fuera muchas teatralidades que tienen otros fines, que son importantes y que podrían tener una mejor calidad y reflexión artística si tienen interlocutores. Es decir, hay que ser más incluyentes.
Me parece triste que pienses que la MNT no puede hacer nada por la descentralización, como si por eso hubiera que dejar de intentarlo, sería como dejar de exigir justicia. El teatro que se hacía en los estados tenía otro rostro hace 10 años y hace 20 apenas respiraba, entre las muchas cosas que ha aportado a la profesionalización del teatro en los estados es el Programa Nacional de Teatro Escolar y las Muestras Nacionales, ¿qué seria se creadores hoy reconocidos por la calidad de su trabajo como Fausto Ramírez si no fuera porque existían estos espacios? Y por qué ahora abandonar a los estados más rezagados en esta disciplina. ¿Es porque ya somos muchos burros y no alcanzan los olotes, o simplemente porque requiere más esfuerzo?
Si estamos levantando la voz no es para que cambie la Muestra en Monterrey, ni para aguarles la fiesta, es para pensar en la edición 36 y para no permitir el cierre de espacio de reflexión, esos que tampoco le importan al público, pero que sí deberían importarnos a nosotros.
Hay muchas cosas que pueden intentarse y seguramente no será exitoso a la primera, pero peor que equivocarse es no intentarlo. Pero si el INBA considera que lo mejor no es cambiar nada, como propone David, entonces recomiendo que se quite el mote de Muestra Nacional y prometemos no volver a dar lata con el tema (por lo menos con ese “ojito cerrado”).
