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  1. Laura García Jiménez
    22 noviembre, 2025 @ 3:43 pm

    Estoy de acuerdo con las cosas que se plantean aquí. Soy de Ciudad de México y también me pregunté sobre los estereotipos en es esta sobre el norte, la ligereza con la que era abordada la violencia del país; y el punto de vista sobre los personajes femeninos: todos ellos perras y putas a quienes se humillaba sin sentido alguno. Sobre la última pregunta hay algo que me gustaría comentar para sumar una perspectiva. A lo largo del tiempo el imaginario sobre el mundo antiguo y el regreso a los clásicos ha sido ocupado por los sistemas totalitarios y por las ultraderechas para «sustentar» la exclusión, el racismo y el odio. En este sentido me parece que más que negar los clásicos y rechazarlos por aquello esa imposición también podríamos disputar a los clásicos. Sus relecturas, reescrituras y reinterpretaciones sobre la escena también pueden ayudarnos a darle la vuelta a ese uso. El asunto es que lecturas como «la tragedia es un universo de venganza y crímenes» restan hondura a aquello que podrían decirnos.
    Esquilo fue testigo de un momento insólito para la conformación de nuestras sociedades: la caída de las tiranías, el nacimiento y la instauración de la democracia directa en Atenas durante el siglo V, y el surgimiento de leyes nuevas que transformarían por completo la vida en común. Hay quienes leen en su trilogía La Orestíada la confrontación entre dos fuerzas. Por un lado, el pensamiento arcaico donde los crímenes contra la familia, la sangre y el honor merecían venganza y, por otro, una idea nueva sobre las leyes donde se apelaba a la razón y a una concepción distinta sobre la justicia. En ésta nueva forma de entender el mundo, la espiral de la violencia ocasionada por la venganza ya no tenía un lugar.
    Quizás, nuestra época es el reverso del tiempo que Esquilo atestiguó. En estas últimas décadas hemos presenciado cómo las leyes se tuercen o se ignoran para permitir lo injusto en el mundo y también en nuestro país. Los políticos y el crimen organizado trastocaron «las leyes» y «lo justo» durante estos años.Había mucho por explorar en esta obra, pero la apuesta fue el lugar común, los prejuicios y los estereotipos.

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