Jugar con la imaginación. Esto es Disney World.

Fotografía: Girlwithredhat
¿Cuántos pedófilos habrán observándonos? Pregunta que resonó en el escenario mientras los actores veían en silencio al público.
Esto es Disney World. Un nudo en la garganta. Ganas de huir del teatro. Un vacío en la boca del estómago. Mirar y ser mirado.
El texto nace de una dramaturgia realizada por Ana Lucía Ramírez que termina de consolidarse hacia finales de 2022, emerge a partir de protocolos de escritura vinculados a las prácticas de José Sanchis Sinisterra y su noción de teatro fronterizo. Premisas concretas y detonadores mínimos que producen conflictos bajo una estructura que busca constantemente friccionar las relaciones entre los personajes y la audiencia.
Alejandra, Gerardo, Daniela, Sofía, Padre Bernardo, Valeria, Diana, Juana son los vectores de conflicto. La obra es una especie de constelación de historias donde la imaginación se mantiene en permanente estado de inestabilidad y/o cuestionamiento. La mirada de los actores me hace preguntarme ¿Quién ve a quién?
Sé abiertamente que no estoy hablando de forma clara de qué se tratan las historias, tampoco lo haré y no hablaré de los personajes. Hablaré del uso de la imaginación, acatándome al mismo ejercicio que propone la puesta en escena dado que la imaginación es la tesis misma de la obra.
La violencia en escena no se representa gráficamente, su violencia reside en la sugerencia del texto y traslada la producción (y completa responsabilidad) de la imagen hacia el espectador. Desde ese lugar, existen las posibilidades de revelar los límites de nuestra empatía y de nuestra propia moral. Lo representado adquiere mayor potencia en tanto es completado por la mente de quien observa.
Se construyen imaginarios aspiracionales desde vidas aparentemente perfectas, cuerpos normativos hasta conexiones simuladas. La puesta en escena toma este régimen de imaginación y lo fractura. El “mundo Disney” promete armonía, resolución, felicidad; la obra, en cambio se abre a lo abyecto, lo incómodo, lo que dan ganas de salir huyendo, lo que anuda la garganta.
Si bien la obra denuncia la imaginación como dispositivo ideológico, como máquina de producción de fantasías que encubren las condiciones materiales de la existencia. A la par, la reapropia como herramienta crítica, capaz de revelar lo que esos mismos dispositivos ocultan. Estoy sentada en la audiencia y al imaginar, debo abordar/lidiar/confrontar con aquello que mi propia mente produce.
Abre una grieta crítica donde me pregunto ¿para qué? ¿qué imaginarios estamos construyendo, propiciando? ¿La imaginación es un espacio libre? En diálogo con Ana Lucía Ramírez la dramaturga de la puesta en escena y Pere Mas, director de la obra plantean una postura clara donde el teatro también tiene el derecho a representar los horrores, los tabúes y el lado oculto de los personajes, sin regodearse en el gore visual ni en la apología de la violencia. ¿Por qué tiene ese derecho? Me pregunto constantemente. Sin embargo, la puesta en escena propicia esto, preguntas constantes e incluso de cuestionarnos hasta nosotrxs mismxs. Bajo la grieta crítica mencionada, me aparecen más preguntas con relación a la creación y los análisis discursivos en escena donde no se justifican a los personajes, sostienen lo incómodo de su complejidad; de habitar la tensión ética que producen sin resolverla ni suavizarla. Me incita a reflexionar si todos los personajes necesitan redención. Sabemos que no todo es belleza. El narciso contemporáneo aparece como un egrégor de una sociedad que ha perdido la capacidad de observar el lado oscuro de sí. Mantenerabiertas las preguntas, habitar ese umbral donde lo imaginable se nutre y disipa constantemente. Depende de quien observe, de quien imagine.
Al introducir proyecciones o visuales dentro de la escenografía irrumpe en el espacio blanco, funciona desde una dimensión íntima de la mirada incluso mediadora. Sin embargo, frente a una ambición tecnológica inicial mucho más expansiva, la obra opta por construirse desde un espacio con muy pocos elementos escenográficos y de utilería junto con dispositivos tecnológicos.
Es de absoluto reconocimiento las actoralidades y creacion escénica de Ana Lucía Ramírez*, Karina Meneses, Austin Morgan, Karina Eguía, Rosa Eglantina González, Karla Piedra, Eliab Fontecilla y Pere Mas donde se nota un trabajo profesional en la construcción y desarrollo de relación de los personajes.
La obra se opone a ser aleccionadora. Apertura a un espacio de incomodidad. Un lugar donde la imaginación se convierte en espejo. En sus reflejos, crean ecos y preguntas prolongadas más allá del teatro, que me continúan resonando después de la función.
Cabe destacar la co-dirección de Andalucía**, cuya presencia resulta fundamental en la construcción de este dispositivo escénico, así como la co-producción con la Compañía Nacional de Teatro con Área 51, que posibilita que una propuesta de naturaleza crítica, incómoda y arriesgada dialogue desde el panorama escénico contemporáneo de Xalapa, Veracruz.
Ficha técnica
Dramaturgia: Ana Lucía Ramírez*
Dirección y coreografía: Andalucía** y Pere Mas
Asistente de dirección: Kim Torres
Segunda asistencia de dirección: Aina Cárdeno Estévez
Producción ejecutiva: Karla Piedra
Producción general: Ana Lucía Ramírez*
Diseño sonoro: Yurief Nieves**
Diseño de escenografía: Eliab Fontecilla
Diseño de iluminación: Rosa Eglantina González***
Asistente de iluminación: Mario Cevallos
Diseño de multimedia: Sergio López Vigueras y Pere Mas
Diseño de vestuario: Pere Mas
Diseño de cartel: Sergio Cupido
Construcción de escenografía: Luis Salvador Lozada
Realización de vestuario El Obscuro 6r6fic6
Asesoría multimedia y edición de “Rear Window”: Austin Morgan
Elenco
Ana Lucía Ramírez*
Karina Meneses
Austin Morgan
Karina Eguía
Rosa Eglantina González***
Karla Piedra
Eliab Fontecilla
Pere Mas
*Beneficiaria del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2024-2027
**Beneficiarie del Programa de Residencias Artísticas en Grupos Estables del INBAL (PRAGEI)
***Beneficiaria del Programa Creadores Escénicos del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.
