La que no enseña y no vende
La Muestra Nacional de Teatro, desde hace años, ni es muestra, ni es nacional, y solo es de teatro porque ahí estamos todos esperando a ver si nos invitan. El modelo de la Muestra no solo se ha visto rebasado por la realidad del teatro nacional sino que parece correr exactamente en sentido contrario. Para clarificar el vector consideremos lo que era la MNT en un principio y el teatro que se hacía fuera de la Ciudad de México y veamos lo que es ahora la MNT y el nivel del teatro que producimos en todo el país. Cómo puede ser, entonces, que la MNT haya pasado de ser una gran fiesta del teatro nacional en un país donde era poco el teatro profesional que se podía ver en la muy novohispanamente llamada “provincia”, a ser ahora un falso chouquéis para obras de la Ciudad de México aderezado con la cordial programación de algunas obritas de pequeño formato que se hacen en los Estados. Si la MNT es “muestra”, pues, no lo es del teatro que se hace en el país, sino una muestra de la incapacidad de nuestros funcionarios culturales para entender el entorno en el que trabajan y del arraigado centralismo que todos llevamos dentro.
La MNT tampoco es nacional. No es nacional porque, ni por mucho es una representación del teatro que se hace en el país. No lo es porque un pequeño grupo de jurados no tiene la capacidad ni las directrices para revisar y evaluar los cientos y cientos de propuestas que recibe la convocatoria cada año. Es un universo demasiado grande para aplicar criterios y demasiado pequeño para obtener una muestra estadística. No es correcto justificar la selección que se hace de la muestra en la honestidad del proceso, porque no tenemos los mecanismos para evaluar dicha honestidad, de hecho la selección no está sometida a la rendición de cuentas. >No es correcto justificar la selección en la honestidad porque se quedan fuera muchos otros valores exigidos por el gremio, comenzando por la inteligencia.
Si el modelo actual de la muestra así como el de la selección de las obras son, por decirlo suavecito, bastante idiotas, se me ocurre que tal vez, solo tal vez, deberíamos buscar otro modelo. No sé si lo que propone el terrible Enrique Olmos con la idea de volver al sistema piramidal de muestras regionales sea lo más adecuado o suficiente en sí. De entrada, por lo menos rescata el reconocimiento de la complejidad de nuestra realidad teatral y reparte las cargas políticas de manera uniforme en el país. Y eso ya sería bastante. No sé, pues, si ese sea el modelo adecuado, pero sé que el actual no lo es ni por mucho. Seguramente, habrá muchas otras propuestas de la comunidad teatral que podrían modelar una muestra más incluyente, más muestra y más nacional, pero parece que los funcionarios responsables de la MNT se empecinan en esconderse en la comodidad de lo sabido, aun cuando saben que no funciona y, no sé si por incapacidad o arrogancia, no atienden ni un solo reclamo de la comunidad teatral.
Solo para no callármelo: ¿No les parecer ridículo traer a sus amigos del extranjero (programadores legítimos o inventados, como sea), no les parecer ridículo traerlos a ver las babosadas de la Compañía Nacional? ¿Ya les explicaron lo que nos cuesta por espectador la Compañía Nacional de Teatro y, recalco “lo que nos cuesta por espectador” es lo mismo con lo que la mayor parte de grupos de teatro independiente cuentan para montar sus obras? ¿Les advirtieron a sus amigos que justo lo que hace la CNT es lo contrario a la realidad de nuestro teatro nacional?
Bueno, bienvenidos a la Muestra Nacional de Teatro 2014 en Monterrey. Que la disfruten. (Carita feliz).
