Monitoreo y evaluación de las acciones territoriales
Me da algo de esperanza que se incluya el tema de monitoreo y evaluación porque siempre hay carencia de información, aun cuando el INBAL tiene sus propios centros de investigación. De entrada diría que es necesario clasificar las diferentes formas de trabajo cultural comunitario, con qué comunidades trabajan, cómo se construyen, cuál es su forma de trabajo, a qué le llaman trabajo comunitario, cómo lo conforman y de ese modo focalizar aquello que mayor impacto genera en las áreas que se quieren desarrollar, para lo cual también deben existir ideas claras por parte de la institución.
No puedo dejar de comentar que no es la primera vez que participo en ejercicios de este tipo y que generalmente hemos visto las ideas guardadas en un cajón; al mismo tiempo que desaparecen programas que nacieron como respuesta a diálogos similares y creo que, en buena medida, ha sido justo por la falta de información. Hablando de teatro que es donde me desarrollo, es curioso que los programas que más han apoyado a la profesionalización del teatro en diferentes territorios son los que han desaparecido, empezando por el Programa Nacional de Teatro Escolar y el Circuito de Artes Escénicas en Espacios Independientes con énfasis en lo independientes, ya se hablado de esto en otras mesas, pero su importancia no puede dejar de señalarse. Si bien estas no son acciones comunitarias, junto con las muestras estatales y regionales que la secretaría de cultura federal ha abandonado desde 2018, sí podemos afirmar que generan desarrollo en territorio y que pueden enfocarse a la descentralización de bienes culturales. Entender los derechos culturales como parte de la dignidad humana y, por lo tanto, derechos humanos esenciales es fundamental para crear una nueva política cultural la cual debe desarrollarse desde el territorio pero sumar esfuerzos interinstitucionales e interdisciplinarios.
No me da el tiempo para explicar a fondo una propuesta de medición, pero se debe contemplar la complejidad de la realidad nacional y debe ser un trabajo interdisciplinario con participación de investigadores y creadores, donde se reconozca quela labor de acercarse a nuevas audiencias y a comunidades específicas se ha dejado por completo a las y los trabajadores independientes de la cultura, mientras la estrategia del estado ha sido casi exclusivamente la gratuidad de actividades y talleres, mayormente en centros urbanos, lo cual abona a la precariedad del medio.
Tengo avances sobre esto, yo trabajo en el CITRU, es un centro de investigación del INBAL he desarrollado una metodología de medición y he desarrollado los indicadores: Densidad Teatral, la Actividad Teatral Sostenida y la Dispersión de la Actividad Teatral. Actualmente puedo afirmar que existe actividad teatral continua y relativamente estable en 43 ciudades del país, son más, pero estas son las que se pueden observar a partir de esta medición
La Secretaría de Cultura tiene que asumir el papel de gestión que tanto nos ha delegado y generar programas transversales con otras secretarías, pues la construcción de paz concierne a todos y el trabajo en territorio es costoso y lento, por lo mismo difícil de observar y las y los trabajadores a la cultura lo han llevado a cuestas en condiciones muy precarias, se necesita una participación más robusta el estado, no solo de la Secretaría de Cultura y, por supuesto, observarla, evaluarla y hacer las mediciones correspondientes.
*Leído en la sesión dedicada a La acción territorial como base de la cultura comunitaria para la paz dentro las Reuniones de consulta hacia el Programa Sectorial de Cultura. Cuernavaca, Mor. a 13 de enero 2024
