En equilibrio precario, los espacios autónomos mexicanos
Raquel Araujo / Teatro de la Rendija

Los espacios escénicos de iniciativa ciudadana, espacios autónomos y autogestivos, que producen y programan actividades artísticas, han sido el ámbito de desarrollo de públicos a mediano y largo plazo, fomentando y consolidando nuevas poéticas; son el pulso del vínculo directo entre creación y convivio. El espectador no es un receptor de ideas, sino un colaborador con quien se reinventa y construye el sentido poético del teatro.
Sin pasar por la intermediación comercial, que sostiene la estrategia de obra como producto vendible, comercializable desde su objetivo de gestión, o por los filtros de la programación en espacios oficiales, los espacios escénicos autónomos, programan, producen y generan comunidades de proximidad, barriales, populares, regionales. Creando nuevos modelos de creación, producción y desarrollo de públicos, cuidan la obra de nuevos creadores, generan identidad en sus contextos con proyectos, que las más de las veces perduran, permeando, a otros y trascendiendo fronteras. Se trata de espacios ciudadanos para ciudadanos, de encuentro y de reinvención del mundo
La apuesta no está en la taquilla sino en la profundidad de la relación de creadores y espectadores. El impacto de los espacios autónomos no está en la evaluación cuantitativa, pero si en el reparto de lo sensible, siendo semilleros, laboratorios y espacios de puesta a prueba de poéticas innovadoras.
Los espacios independientes mantienen un precario equilibrio entre apoyos mixtos, debido a su naturaleza no comercial, a pesar de los cual han ido creando infraestructura a lo largo y ancho del país. En ellos se desarrollan los procesos de creación de gran parte de la producción del teatro mexicano que también nutre de programación a los espacios institucionales.
Los espacios autónomos propician escosistemas artísticos, espectatoriales y laborales. Son fuente de trabajo que supera el ámbito artístico.
El Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios Independientes Chapultepec fue uno de los mejores programas del sexenio pasado, no solamente vino en auxilio de los creadores y espacios autónomos en la pandemia, sino que comenzó un proceso de desarrollo escénico regional, que ya era urgente desde hace más de veinte años. Considero que este programa debe permanecer bajo la coordinación del Centro Cultural Helénico, o pasar bajo el cobijo de la Coordinación Nacional de Teatro, ya que no se trata de un festival o un mero circuito de movilidad regional, realmente se trata de un proceso de desarrollo de las artes escénicas en el país, y necesita una mirada de cuidado de obra, de conocimiento profundo de los grupos, espacios y creadores. El programa puede y debe ampliarse a intercambios regionales, con talleres qe fortalezcan los oficios escénicos y desarrollo de públicos, que sean compartidos entre las regiones, desde conocimientos situados en sus contextos. Sería importante generar protocolos y manuales de buenas prácticas, así como un registro nacional de espacios, para que crezcamos al unísono proporcionando el mejor apoyo y servicio a grupos y públicos. Es realmente urgente poder reactivar la convocatoria este año, para no retroceder, para no perder lo que con tanto esfuerzo se logró.
Como epílogo, ojalá se reactive el magnífico programa que fue Rutas Escénicas del extinto FONCA, y reforzar el PAICE para apoyar la mejora de los espacios independientes.
*Leído en la sesión dedicada a Espacios y circuitos culturales nacionales e internacionales dentro las Reuniones de consulta hacia el Programa Sectorial de Cultura. 10 de enero 2024

14 enero, 2025 @ 4:54 am
Estamos trabajando para recuperar esos programas, necesitamos esta retroalimentación para apuntalarlos.