533 Dólares americanos: Pobreza y orfandad
El segundo día del Festival de Unipersonales se presentó el trabajo de David Alejandro Colorado de Monterrey, 533 dólares americanos, en el cual juega con las ideas y herramientas del biodrama para hacer un simulacro, es decir, no cuenta una historia vivida, sino una que podría ser, lo que literalmente dice Aristóteles sobre la ficción, pero que es resignificado a partir de la idea del simulacro. Sobre este tipo de juego conceptuales, enredados y bobos al mismo tiempo, está construida esta comedia conceptual.
En 533 dólares americanos un mimo sueña en dar algo de bienestar a su familia, como comprar una casa está totalmente fuera de su alcance, por lo menos quiere regalarles algo que cambie sus vidas: Un viaje a Roma.
A través de situaciones hilarantes e incluso ridículas, compartimos con el personaje el viaje a Roma que quiere regalar a su familia en un simulacro de algo que, él asegura, sucederá algún día. El trabajo de Colorado es ambicioso, plantea muchas preguntas y posibilidades tanto escénicas como narrativas que, en su mayoría, no llegan a desarrollarse. En muchas ocasiones Colorado siente la necesidad de explicar sus ideas, lo cual las simplifica como cuando dice que un fragmento de taza es igual al teatro, donde la potencia de la idea está en la anécdota de la taza rota y se disuelve en la explicación, casi cliché, que hace sobre el teatro o como cuando insiste en diferenciar un viaje de un cuento, con los conceptos de espacio y tiempo que terminan por simplificarse, en lugar de explotar con los referentes del espectador.
En cambio tiene complejos juegos de espejo, algunos sin explotar como el trabajo casi siniestro de la madre y que pasa sin afectar o modificar nada y otros que en su sencillez explotan en posibilidades y multiplicidad de lecturas para el espectador. En mi caso fue la pobreza y la orfandad. No la pobreza extrema que carcome al país, sino en empobrecimiento constante de la clase media. «Nos quedamos sin casa», dice el personaje y no explica más, la familia se separa, los padres regresan a casas de sus padres, lo hijos adultos deben sortear la vida como puedan. No se abunda en lo desgarrador que puede ser un día perder todo, diseminar a la familia, simplemente pasa. Es una imagen del México del siglo XXI.
La pobreza está presente en toda la obra, no solo la falta de dinero, sino la falta de referentes, de anhelos, de tradición, huérfanos absolutos y aunque ni siquiera se plantea la esperanza, los personajes nunca están agobiados, simplemente siguen.
Viajar a otro país te cambia, insiste en señalar Colorado, aunque después regreses y todo siga igual, tú eres diferente.
