Satisfaction: Miedos cotidianos
Por tercer año consecutivo se lleva a cabo en Xalapa el Festival de Unipersonales y se inaugura con la presentación de Carmen Zavaleta en Satisfaction, también de su autoría.
Qué es vivir con el cuerpo, se pregunta Sara, la protagonista de Satisfaction. Trata de responderlo compartiendo momentos de su vida y explicando cómo sustituyó los afectos por comida derivando, con los años y a causa de eventos traumáticos, en bulimia. Sin importar cuan oscuros son los recuerdos que evoca, nunca hay una sobrevictimización del personaje y siempre mantiene un humor sombrío. Lo cual agradezco como espectadora.
En la charla posterior a la presentación que se acostumbra en este festival, Zavaleta y el director Ángel Luna, comentaban sobre su proceso de trabajo en conjunto, lo cual podemos observar justo en esos momentos de violencia donde no se busca la exageración del dolor o la salida melodramática. En ese sentido, nos encontramos con un trabajo muy armónico entre el discurso de la autora/intérprete y el del director.
En medio de la discusión actual tan controvertida sobre género, en la cual yo me siento muy incómoda y a la vez obligada, encuentro en Satisfaction un lugar amable con el que concuerdo. Por un lado no es una militancia feminista agobiante pero ciertamente rompe con los esquemas tradicionales sobre los roles de la mujer, simplemente siendo. «No me perdonan que sea soltera», dice Sara en voz de Carmen —o quizá sea al revés—, sí como queja a la sociedad opresora, pero más como descripción. No se trata de un personaje héroe en contra de lo establecido, simplemente es como puede ser. Esta es la parte más atractiva de la obra, sin embargo es la parte menos trabajada narrativamente.
Si bien hay muchos detalles sobre la infancia y adolescencia de Sara, sobre su juventud y adultez apenas unos comentarios que dejan un sentimiento de inconcluso en la obra. En un momento el personaje está siendo borrada por la violencia, por la bulimia y al minuto siguiente se siente satisfecha y canta a la vida, dejando un hueco argumental. Salgo de la sala sintiéndome incompleta, algo faltó.
Salgo de la sala negociando conmigo misma esta sensación, pienso que quizá la violación no era necesariamente el tema de la obra y que quizá pesó demasiado y que no se termina de resolver. Luego pienso en cómo es recurrente el abuso sexual en los personajes femeninos, no como un lugar común sino un tour de forcé. Toda esta reflexión me lleva a un lugar muy incómodo que no había verbalizado nunca. Llego a la conclusión que de alguna forma todas las mujeres hemos sido violadas, aunque nunca hayamos vivido ni siquiera una situación de peligro, todas vivimos con ese miedo constante que pocas veces reconocemos y que aparece siempre en nuestras ficciones.
Satisfaction muestra los miedos con los que las mujeres convivimos diariamente.
