Tremblay y la SIDC
Larry Tremblay fue invitado de la segunda edición de la Semana Internacional de la Dramaturgia Contemporánea, si no mal recuerdo con la obra El ventrílocuo. Yo todavía era estudiante, fui a la mesa de discusión donde escuché a Tremblay hablar del teatro quebecua, de sus preocupaciones, en especial de la lengua. Recuerdo muy claramente que ahí entendí que si quería aprender algo tenía que salir de la escuela para encontrarlo.
No éramos muchos en la audiencia en aquellas primeras ediciones en el DF, menos aún en las mesas de discusión, pero estaban los autores. Chías, Olivares, Colio, Giochins, LEGOM, son algunos de los que recuerdo. A la distancia entiendo la importancia de este evento y de los autores que ha traducido Boris Schoemann para el cambio en la dramaturgia mexicana. Una pieza importante sin duda fue Larry Tremblay.
Catorce años después me siento desconcertada después de la lectura de una obra reciente de Tremblay, Alto raiting. Tengo la mala sensación de que algo se está perdiendo, de que me faltan referencias para entender bien la obra. Alto raiting es la historia de un conductor de talk shows a quien la fama lo consume, tiene una vida de mierda y cada vez lo maneja peor. La obra es una especie de infierno cerrado condenado a repetirse.
Dentro de la obra hay varias escenas, no cortas, del talk show y es extraño porque no son ni muy divertidas, ni suficientemente perturbadoras o reveladoras. Insisto, creo que falta algo de contexto, porque solo veo la descripción de algo cotidiano. Otra posibilidad es que yo esté insensibilizada al tema. Por lo pronto les comparto mi desconcierto mientras me dirijo a la mesa de reflexión donde participará (junto con otros autores) Larry Tremblay esperando entender el misterio de Alto raiting.

