Vuelta de piel
Raquel Araujo
Se presentaron en el Festival de Unipersonales de Área 51 dos piezas escénicas para la pantalla que me han conmovido profundamente: Instrucciones para habitar un hogar de Ana Lucía Ramírez y Sergio López Vigueras y Lázaro de Lagartijas tiradas al sol. Una conjura la memoria para que no desaparezca y el otro pide, de otros, la memoria sobre su persona, para cambiar de rostro, para cambiar de piel.
Hoy soñé con Lázaro y con Gabino. Caminábamos alegres por las calles de Mérida. Pude ver sus dos rostros en mi sueño. Cosa peculiar, en los recientes encuentros, pantalla de por medio, no me había dado cuenta del cambio de su rostro, creo que su palabra había sido para mí más presente; tal vez por los ojos tan cansados de tanto tiempo en Zoom, o por la relevancia de sus palabras. Al presenciar la pieza en vivo, mediada por pantalla; con la compañía de Luisa como guía, cómplice, narradora, editora de la historia de vida y, por tanto, ficcionalizadora del suceso, nos volvimos también testigxs de la transmutación poética, vital, de Gabino en Lázaro. Tremendo coraje, para volverse al revés la piel. Mutar en otro siendo el mismo, actor encarnado en sí mismo para develarse y compartirse.
Ana Lucía nos lleva por un recuerdo familiar laberíntico y fractal de su historia. Fragmentos, rostros, memorias detalladas y otras que más bien ocultan misterios en la fotos. Asume personalidades desdobladas de sí misma y vía Verbatim, en un ritual memorioso contra el olvido, nos cimbra, nos invita a pensarnos a través suyo. Paradojas, la indagadora de la memoria como materia prima, pierde la memoria. La belleza del arrojo de Ana, la capacidad narrativa de Ana, la mente de Ana nos estruja cuando pone en perspectiva el futuro.
Pareciera que cuando alguien comparte la intimidad de su vida, se produce una cercanía, un conocer ese rostro que está más allá de la pantalla. Como las largas llamadas telefónicas con tu mejor amiga de la infancia, contando confidencias. Enorme potencia empática que hace abismarme en mí cuando el otro da testimonio de sí. Nos abren un caudal narrativo de nuestras personas observando cómo nos presentamos al mundo. Así, la trascendencia del teatro personal en la reciente edición del Festival de Unipersonales de Xalapa 2020.
