Mis cinco jurados FONCA
Para algunos el FONCA no debería existir, piensan que es un error de enfoque que solo retarda la maduración de las propuestas estéticas, promueve el clientelismo y afinca a capillas cercanas al poder. Para otros, es un mal necesario, en un país donde el artista sobrevive, el sistema de apoyos del Estado permite mantenerse en una profesión que no le interesa mucho al libre mercado y permite lanzar propuestas de valor estético que no necesariamente tendrán una retribución comercial.
Pocas instituciones en este país son tan democráticas como el FONCA, donde las decisiones últimas en el otorgamiento de apoyos son tomadas por ciudadanos especialistas y de manera colectiva. Este sistema parecería perfecto si no fuera porque el sistema para escoger a los jurados no parte de la misma ciudadanía afectada. El procedimiento actual parte de escoger jurados entre los mismos ganadores de estímulos de las emisiones anteriores, lo que ha generado los círculos viciosos que tanto desacreditan a la institución. Seguramente en el FONCA saben que no es un buen sistema, pero no se les ocurre uno mejor. Y como nosotros no se nos ocurre mejor sistema que el de la participación de la ciudadanía, ahora lanzamos esta situación hipotética a nuestros lectores: Eres un artista teatral que está pidiendo una beca o apoyo del FONCA, pero resulta que Martha Cantú se volvió loca, y en lugar de palomear una lista de jurados como se acostumbra, decide preguntar a los mismos concursantes a quién les gustaría tener de jurado. Así que ahora tienes que decir cinco personas que te gustaría que fueran tus jurados y cinco que definitivamente no te gustarían de jurado.
