«Ser una llama encendida»: Corina Fiorello
Conchi León
Lima Perú, 27/04/09.- DESDICHADO DELEITE DEL DESTINO, obra argentina que se presentó en el IV Festival internacional de Teatro UCSUR en Lima, Perú. Una mágica obra, que como el título indica, está permeada por la poesía. No contaré mucho de la historia, quisiera ahondar en la actoralidad tan especial de los argentinos, por algo su teatro es de lo mejor que se hace en el mundo, por algo el movimiento teatral que se realiza en Buenos Aires es todo un fenómeno, por algo son actores que saben sacar lo mejor de un texto y no necesitan más que tres latas vacías y una silla para tocar al publico, emocionarnos, conmovernos, y hacernos aplaudir a rabiar a la parricida.
Me gusta salir del país, sé que Mestiza Power es una obra que ha demostrado su buena factura a lo largo de cuatro años, que se recomienda sola de boca en boca y que es fácil de transportar porque la escenografía va en una maleta pequeña. Sé que los pies deben mantenerse en el piso y aunque el corazón se emocione y el ego quiera rebasarlo no debo marearme ante el aplauso de pie, los gritos “México” y que nos canten el himno nacional llegando al hotel. Sí, representamos a nuestro país y a nuestro pueblo con un buen trabajo, misión cumplida, pero disfruto también el encuentro con los hacedores del teatro del mundo, con su brillantez, talento, lucidez, discurso personal y sobre todo su sencillez. Recuerdo alguna vez a un grupo de actores cancelando la función en Mérida por “La dignidad del actor” y años después una frase parecida y a la vez tan opuesta en el estreno de mi obra “Santificaras las fiestas” en Buenos Aires. El estreno llegó con una serie de problemas burocráticos detrás, la directora daba los toques finales al trabajo y antes de empezar la función dijo: “Vamos muchachos a dar la función porque aquí primero el teatro y luego la dignidad”. Ahí entendí porque los actores argentinos tienen esa garra en el escenario, parque, sala, terraza o pedazo de tierra donde se presenten. Conmovida por “Desdichado deleite del destino”, platiqué con la directora Corina Fiorillo. A Corina, igual que a nosotros le fue muy difícil asistir al Festival, ¿Por qué insistir? ¿Por qué no rendirse?
C.F. Mira Che, cuando las adversidades son tantas, uno tiene que pensar “algo bueno va a salir de aquí” y seguir luchando hasta conseguir el foro o llegar al festival, con tal de estar vas a la hora que sea, con esta obra nos programaron en un horario infantil en Buenos Aires y mirá, que bien nos ha ido.
C.L Con tanto buen teatro Argentino ¿Cómo no dejarse ganar por la desesperanza, para qué hacer teatro si tal vez la gente prefiera a Veronese, Spregelburg o a Bartís?
C.F. Yo hago teatro por placer, vivo de otra cosa. Dejo muchas cosas por el teatro, armo mi vida a partir del teatro, no me imagino mi vida de otra manera, además que siempre trabajo con gente que quiero y con la que la llevo bien. Mi dirección se basa en la arcilla del actor. Si no siento empatía no puedo estimularte ni sacar lo mejor de vos y eso depende del código con que te vinculas con tus compañeros.
C.L. ¡Que respuesta tan tremenda la del público!
C.F. Sí, yo creo que hay tres dramaturgias, la del autor, la del actor y la del público, por eso soy una directora que está en todas las funciones, porque voy notando como la obra va cambiando a partir de los diferentes públicos y eso me permite hacer ajustes hasta llegar a la versión final. He cambiado algunas cosas de la obra y tuve que defender mis ideas con el autor, él no estuvo de acuerdo y acabé diciéndole: Vos me diste tu obra y yo la defiendo más que vos.
C.L. ¿Cómo saber que no estás cediendo de más en la tercera dramaturgia, en la del público quiero decir, con eso de que al público no hay que darle lo que pida sino enseñarle a pedir, qué tal que concedes de más?
C.F. No. Por que es un acto de comunión, si el público pide un cambio es porque él también está dando algo.
Y sí, Corina Fiorello es una mujer con una lucidez apabullante, a una de mis preguntas responde: “no sé…espera, tengo que saberlo, porque si no puedo verbalizarlo es porque no lo tengo claro” y esa claridad de sus pensamientos y su palabra pasan a la escena, por algo una simple acotación sin diálogos ni mayor aportación para el personaje (entra a escena vendedor de discos, vende uno y sale) se vuelve una escena tremendamente cómica, romántica y humana, misma que le valió al actor una nominación a mejor actuación masculina, y a Desdichado Deleite…nominaciones a: Mejor obra argentina, mejor actuación masculina, mejor espectáculo alternativo, mejor dirección espectáculo alternativo. Y lo mejor de todo, esta obra forma parte del circuito de teatro off, es decir que no es subvencionado por ninguna institución, un triunfo del teatro independiente.
“Si el teatro no es algo que te consume no lo hagas, a la larga vas a acabar dejándolo, hay que reconocer la diferencia entre ser una llama encendida a ser alguien que se está incendiando, yo espero que cuando se despidan –dice a los alumnos– sean una llama encendida”. Corina Fiorello
Desde aquí, les deseo a mis compañeros del barco -hecho de duela de foro teatral- que sean una llama encendida.
