Clausura 38 MNT
Intervención de Luz Emilia Aguilar Zinser en la Clausura de la 38 Muestra Nacional de Teatro, que tuvo lugar el 2 de diciembre en el Teatro Manuel Doblado de León Guanajuato.

Foto: Raúl Kigra
Buenas noches a todos, hemos llegado al fin de la 38 Muestra Nacional de Teatro. A nombre de la Dirección Artística agradezco al Presidente Municipal de León, Guanajuato, Héctor López Santillana, por hacer -en un hecho inusual en la historia de la Muestra- que fuera un gobierno municipal y no estatal el que asumiera el compromiso de coadyuvar con el INBA en la realización de este encuentro. Gracias al Director General del Instituto Cultural de León, Carlos María Flores Riviera, a Katia Nilo, Directora de Desarrollo Artístico y Cultural del mismo Instituto y a su equipo de trabajo. Asmismo nuestro agradecimiento al apoyo del Instituto Goethe por su iniciativa de colaborar con el INBA en la realización de la Primera Muestra Crítica en el marco de una Muestra Nacional de Teatro. Gracias al personal administrativo que ha hecho posible este encuentro, a los técnicos, a todas las personas que han trabajado intensamente para que este acontecimiento pudiera llevarse cabo. A los teatreros y al público leonés va nuestro reconocimiento, porque ha sido su resilencia, su tenacidad por dar vida y sostener el teatro en la identidad, lo que ha propiciado y alimentado el sentido de este encuentro y va también un saludo a los becarios, un objetivo muy importante de las muestras, porque constituyen el futuro de nuestro teatro.
La producción escénica en México ha aumentado en las últimas décadas de una manera vertiginosa y es palpable la multiplicación de exploraciones formales y temáticas. La calidad de las reflexiones también se ha fortalecido. La pertinencia y la fuerza que hoy tiene el teatro nacional, al que fue posible tomar el pulso en estos diez días, puede apreciarse en su justa dimensión si recordamos cómo eran las muestras hace apenas una década, cuando había voces que clamaban por su desaparición. Hoy tenemos razones de orgullo y de esperanza por lo que ha logrado la comunidad teatral.
Al asumir la dirección artística Sara Pinedo, Sonia Couou, Mario Cantú, Lus Mario Moncada y yo coincidimos en reconocer la enorme responsabilidad de ejercer un presupuesto público para un acontecimiento tan importante para la comunidad. Fue unánime desde nuestra primera reunión de trabajo el acuerdo de mantener los parámetros de selección, lejos del absurdo afán de mostrar lo mejor del teatro mexicano para concentrarnos en visibilizar lo que el teatro mexicano es en su contexto; para potenciar la Muestra como una plataforma, lo más representativa posible en términos de la muy extensa y diversa geografía nacional, de los lenguajes y estilos que existen, de las apuestas generacionales y de las preguntas más urgentes sobre la pertinencia del quehacer escénico en el complejo e incierto devenir de nuestro país.
Recibimos poco más de 260 propuestas de puesta en escena. Al revisarlas con la encomienda de seleccionar las treinta elegidas por nosotros que se pudieron ver a lo largo de estos diez días, coincidimos en el asombro por la irrupción de poderosas reflexiones sobre el cuerpo en distintos cruces: con el territorio, el poder, el otro, pero ante todo con la identidad. Vimos en las propuestas el reclamo de trascender maniqueístas y trasnochadas perspectivas de género que -lejos de subvertir los patrones de machismo que enfática urgentemente tenemos que rechazar y superar- refuerzan los estereotipos que nos limitan y estigmatizan. Nos sorprendió la claridad con la que algunas de las propuestas plantean la posibilidad de identidades fluidas entre lo masculino y lo femenino, más allá de las determinaciones biológicas del cuerpo y de las imposiciones derivadas del nombre y del sexo impreso en nuestros documentos oficiales. La dignidad y el respeto de lo femenino y lo masculino, de la vida humana sin adjetivos, está, más allá del hecho de llamarnos María o Pedro, en el modo en que ejercemos y nos relacionamos con el poder. Este debate cobra una significacion especial si recordamos que México ocupa el segundo lugar en crímenes contra personas transgénero, lo que guarda relación indudable, de muchas maneras, con el aumento sin piedad de los feminicidios.
Nuestra escena es potente y vital en su búsqueda por hablar de la realidad de lo humano, lo político y lo social desde la tradición y también desde los cuestionamientos necesarios e ineludibles sobre los límites de los lenguajes institucionalizados para proponer nuevas miradas a lo real.
Celebramos la vitalidad del teatro mexicano: Las preguntas que nuestro quehacer hace sobre la realidad son cada vez más certeras y necesarias, cada vez más vinculadas y comprometidas con distintos públicos. Pero así como es momento de reconocer esta riqueza, no podemos dejar de destacar que de manera injustificable e inaceptable el modelo económico que nos determina y los funcionarios que distribuyen los presupuestos públicos, han dado lugar a una absurda reducción de presupuestos para la cultura, lo que ha derivado en particular en un empobrecimiento económico de la Muestra Nacional de Teatro.
¿De que sirve fomentar la emergencia de nuevos teatristas si se les van a cerrar las puertas, se les va ahogar en un embudo por falta de presupuestos? ¿Cómo puede ser que la Muestra se haya fortalecido en la calidad de sus prouestas y debates y se le haya disminuido el financiamiento, al grado de que son los propios artistas seleccionados quienes han tenido que subsidiar su presencia en este encuentro?
Es momento de reclamar a quienes asignan los presupuestos públicos que hagan justicia efectiva al valor del teatro para enfrentar la realidad de extrema violencia y descomposición que vivimos. Que reconozcan la capacidad del quehacer escénico -demostrada en esta Muestra- para reconfigurar nuestra geografía imaginaria, ampliar identidades y plantear urgentes preguntas.
Combatir la pauperización financiera del teatro también es responsabilidad de los teatreros. Las jornadas para la organización del próximo Congreso Nacional de Teatro son de enorme importancia para constituirnos en interlocutores válidos y eficaces en el reclamo de las condiciones necesarias para ejercer nuestro oficio, con la viabilidad y la dignidad que merece.
Antes de ceder la palabra a nuestro colega, miembro activo desde hace muchos años de la comunidad teatral, y ahora Coordinador Nacional de Teatro del INBA, Alberto Lomnitz, quiero hacer del conocimiento de todos los aquí reunidos de la presencia de Rubí Sánchez Araujo, regidora de Guanajuato, primer regidora transgénero de este país, que de manera muy significativa nos acompaña en este cierre de la Muestra, que culmina con este brillante y provocador trabajo de César Enríquez, La Prietty Guoman, como parte de una amplia apuesta por la amorosa celebración de la diversidad.
Que vengan muchas muestras más, siempre mejores, más vitales e incluyentes.

Foto: Raúl Kigra
