Una corona, tres reinas…
Yo soy la reina Catalina es una tragedia drag queen intertextual, un licuado de tragedias y mitos que dan como resultado una sed de venganza muy particular, aunque sustentada en la misma motivación: el poder.
Escrita y dirigida por Manuel Barragán, las influencias más notorias son Orestes, Electra y Calígula, pero juega con más referencias, algunas parafraseadas dentro del mismo texto, como Macbeth o Hamlet. La estética drag le da a la obra un aire de tragedia isabelina apocalíptica.
Alejandro Reynoso hace una reina madre monstruosa, violenta, con mucha fuerza en escena, fuerza que se diluye en sus momentos de llanto, son muy cansados para el espectador y poco creíbles en contra posición con la presencia escénica que sostiene en el resto de la obra. A Rafael Guzmán lo había visto en un papel muy endeble en Hombre, mujer o quimera, pero en esta obra actuando de la hija heredera al trono se muestra otra faceta el actor, mucho más comprometido con el personaje. Es un personaje difícil en esta obra, pues es el contrapunto de los monstruos que son su madre y hermano, peleando por celos y poder, es el rol de la víctima y lo consigue, consigue la empatía de público y, en general lo hace de modo muy medido, por lo que me hace pensar que el exceso en los gritos y llantos son un descuido de la dirección, más que de los actores, pues todos en algún momento caen en ese gastado recurso, que más que cimbrar al espectador, lo ensordece.
Alejandro Aviña, la tercera reina, inició con una energía brutal, pero hacía el final se fue desvaneciendo, conforme el personaje languidecía, el actor también. Quizá también sea problema del texto, puesto que hay un momento en donde es pura repetición, no avanza ni la trama, ni los personajes y vemos a los actores desgastarse con las mismas posiciones, en los mismos argumentos.
Por último, el personaje interpretado por Abel Huanosto, que a pesar de ser muy breve es muy importante para la trama y aunque está bien interpretado le falta fuerza, sobre todo porque casi siempre está en escena junto con Reynoso quien es un torbellino escénico.
En general es un buen trabajo, bien actuado, interesante planteamiento, atractivo visualmente, con gran energía de los intérpretes y salvo que se extiende más de lo que debería, mantiene atento al espectador.
