Estridentópolis
Desde que Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio llegó a trabajar a la Compañía Titular de Teatro la Universidad Veracruzana en 2006, tenía la intuición de que trabajar con los estudiantes sobre la identidad de la UV a través del teatro era algo que podía darle un lugar sustantivo a la compañía en la actualidad. No porque no lo tuviera, es la compañía más longeva en el país un referente nacional que impacta en su localidad, pero había tenido periodos con muy poco apoyo institucional, por un lado y por otro que los indicadores para considerar un proyecto pertinente se van modificando en el tiempo y una compañía teatral universitaria tiene que cuestionarse y plantear proyectos que respondan a esa condición
Su primer proyecto en ese sentido fue un cuadernillo que se titulaba El teatro eres tú, donde explicaba de forma sencilla, amena y con su tono característico aunque mesurado, cómo iniciar la puesta en escena de una obra para cualquier persona, sí señalaba la complejidad en el teatro profesional, pero se enfocaba a lo sencillo que puede ser realizarlo solo por el gusto y las cosas que se pueden aprender de esa experiencia. Ahora que él ya no está puedo decir con tranquilidad que siempre fue medio genio, tenía claridad y lucidez como pocos, esos cuadernillos fueron tuvieron un impacto importante para la relación del estudiantado con La Caja y sus talleres libres, a pesar de que se distribuyeron pocos ejemplares.
Sin lugar a dudas, su aportación más exitosa en esa búsqueda fue la escritura de Estridentópolis, una obra donde tejía de manera contundente, la relación no siempre tan obvia, del Estridentismo con la Universidad Veracruzana. Sin ser ni de lejos la mejor de sus obras es la que más alcance ha tenido y que permanecerá aun cuando la memoria se borre, como es común que suceda. Siendo sincera lo que motiva esta escritura es la conciencia de que el destino trágico de los poetas es que el tiempo borré sus nombres y sus alcances más allá de sus letras, como le sucedió al Estridentismo a pesar de ser un susurro siempre latente en Xalapa. La obra de Luis Enrique recupera esa memoria, la vincula con esencia de la UV y pone de manifiesto esa herencia en sus estudiantes y maestrxs.
Con esta obra, el 27 de noviembre de 2024 se inauguró el teatro que será sede de la “Honorable Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, ¡la ORTEUV!” y que lleva por nombre Estridentópolis. En estos días es más común el cierre de espacios culturales que su apertura y menos un teatro institucional diseñado para las necesidades propias del teatro contemporáneo, no un auditorio, no un elefante blanco. Cómo no conmoverse hasta las lágrimas, a pesar del oficialismo que provoca un evento con el rector de una gran universidad más el Gobernador del Estado, fue un evento emotivo y poco solemne que incluyó también a la facultad de teatro y representantes de grupos teatrales del estado, porque como mencionó el actual director de la Compañía, Mario Espinosa, es importante que la Orteuv siga en comunicación y aportando a la comunidad teatral xalapeña. Los aplausos y muestras de cariño no cesaron para quienes han construido el teatro en Xalapa, Francisco Beverido y Abraham Oceransky, principalmente, pero también para anteriores directores de la Compañía como Luis Mario Moncada, quien logró la gestión del teatro y puso la primera piedra.
Al final de la función, hubo otra pequeña ceremonia donde Kay Sánchez, la esposa de Luis Enrique (su viuda como es más adecuado decir, pero que me sigue causando extrañeza), cedió permanentemente los derechos de la obra Estridentópolis a la UV, los cuales fueron recibidos por el rector. Kay dice que no fue ella que Luis Enrique así le pidió que lo hiciera, que el reconocimiento es para él, pero Mario Espinosa le respondió que “muchas veces la familia no hace lo que el autor les pide”, insistiendo en que el reconocimiento es de ella y así lo creo yo también.
Estando de frente a un acontecimiento histórico extrañé a mi amigo, Luis Enrique, y lamenté su ausencia en este sueño cumplido que había sido un grito de lucha de todos los integrantes de la Orteuv, pero él y sus letras estuvieron presentes y aunque en la memoria de futuras generaciones no exista la conexión entre él y el nombre del teatro de su Universidad, Luis Enrique estará ahí… como un susurro.


2 diciembre, 2024 @ 1:11 am
Extrañamos tanto a Luis Enrique.
Un chingo. Lástima que ya no pudo estar para ver esto.