Caminar a tientas. Violencias femeninas
Teatromexicano es un espacio de crítica, de noticias, de reflexiones. En varias ocasiones esto me ha llevado a ser portadora de noticias que me pesan personalmente, a enterarme de actitudes y acciones de personas estimadas que de no enterarme hubiera vivido más ligera. Nuevamente, me toca observar cómo se desenvuelve una situación desagradable a la que no puedo ser ajena ni personal ni profesionalmente.
Tengo por certeza que las ideas complejas y los matices son lo más difícil de comunicar y la mayoría de las veces, las palabras de quien las enuncia son usadas en su contra, usualmente para condenarla de aquello que buscaba evitar; a pesar de ello, estoy convencida de que es importante intentar, siempre habrá quien sí escuche, quien procure entender y que pasado el momento de ebullición, quizá alguien regrese a estas reflexiones y pueda tejer otras relaciones.
La situación que hoy se desenvuelve es alrededor de la Muestra Crítica, un laboratorio de crítica teatral dentro de la Muestra Nacional de Teatro, fundado y coordinado por Ilona Goyeneche y Luz Emilia Aguilar Zinser y del cual tuve el placer de participar en sus primeras ediciones (2017, 2018). A pesar de no continuar en el equipo, siempre me he mantenido cercana a sus coordinadoras y atenta a su trabajo con admiración pues, como todo ejercicio crítico, ha implicado un gran esfuerzo mantenerlo.
La Muestra Crítica es un espacio sin igual, hoy en día la crítica teatral prácticamente ha desaparecido de los medios masivos, creando una polifonía en blogs, páginas e incluso redes sociales, donde no existe la posibilidad de trabajar con el acompañamiento de la edición profesional y eso es lo que ofrece la Muestra Crítica. No es un ejercicio sencillo, implica un reto a las habilidades que cada participante ha desarrollado de manera personal, significa aceptar al mismo tiempo la crítica y las limitaciones de nuestros referentes. Por otro lado, también implica negociar con la editora, porque a veces las ideas se contrastan y es el papel de la persona autora de la crítica argumentar y defender su postura sobre el espectáculo visto. En las varias ediciones de la Muestra Crítica han participado diferentes personas y cada quien tendrá sus experiencias, insisto no es fácil, pero nadie puede negar el compromiso, el profesionalismo y la generosidad de las coordinadoras: Ilona Goyeneche y Luz Emilia Aguilar Zinser.
Ahora, que sea difícil, que sea un ejercicio exigente y demandante ¿implica violencia?, claro que no, siempre y cuando se trabaje en un marco de respeto, como había sucedido en cada edición. Actualmente circula en diferentes redes una carta que señala “actitudes y comportamientos violentos” de parte de Zavel Castro, quien este año se integró al equipo organizador de la Muestra Crítica. La crisis interna que vivía el equipo no pasó desapercibida en la Muestra Nacional.
Me resulta problemático y me entristece este caso pues se trata de un espacio creado y gestionado por mujeres que a su vez han buscado incorporar a otras, como lo hicieron conmigo, con Verónica Bujeiro y esta vez con Zavel Castro. Ya sabemos que una de las estrategias más efectivas del patriarcado ha sido crear la competencia entre mujeres, aislándonos de esta manera. La sororidad, para la mayoría de nosotras, ha sido un desaprendizaje y todavía caminamos a tientas, la parte nociva de esto es que ha abierto espacios a mujeres que utilizan violencias y manipulaciones de manera impune porque seguimos sin saber cómo reaccionar. No queremos perpetuar el estereotipo de competencia entre mujeres, sin embargo debemos aceptar que hay mujeres que continúan instaladas en esos comportamientos y tendríamos que poder señalarlos sin que eso implicara un retroceso en todo lo avanzado, por el contrario, complejizar y problematizar nuestras violencias, ser más autocríticas.
Me pesa y me entristece escribir estas líneas, porque aun cuando no coincido con la postura de Zavel sobre la crítica teatral —ni ella con la mía—, ambas hemos hecho un esfuerzo para siempre ser cordiales, pero hoy las voces de tres mujeres jóvenes con nada que ganar en sus denuncias sobre el comportamiento de Zavel en la Muestra Crítica me obligan a no ser indiferente, a apoyar sus voces y tratar de acompañarlas. Sin entrar en detalles —porque no me corresponde pues no es mi denuncia—, entiendo porque tres mujeres decidieron denunciar a otra, pero lo más importante es subrayar que, a pesar de no parecerlo a primera vista, se trata de un ejercicio sororo, primero hacia sí mismas, por levantar la voz. No es fácil hacerlo, en ninguna circunstancia y frente a una figura con mayor autoridad y plataforma, menos, quizá por eso lo hicieron acompañándose, dándose fuerza con sus compañeras. No menos importante, también es un acto sororo para con Luz Emilia, quien sostuvo el barco durante la tormenta.
Compañeras las abrazo y les agradezco, no están solas. Tenemos que seguir aprendiendo, enseñándonos entre todas, a hacer las cosas diferentes y a cuidarnos mientras lo hacemos.

