Semana de la Dramaturgia
RELEVO GENERACIONAL
Por Fernando de Ita
Si la Semana de la Dramaturgia que tuvo lugar en Monterrey del 11 al 16 de mayo en el Teatro de la ciudad, confirmó que varios de los más relevantes autores de la dramática mexicana son de los estados, también dejó ver que en Nuevo León se está dando un relevo generacional en la dirección escénica. Fue grato constatar que hay por lo menos una docena de jóvenes directores que están velando sus armas para ir en busca del Santo Grial de la poética performativa.
Hace tres años Boris Schoeman inició en la capital regia la Semana Internacional de la Dramaturgia, con tan buenos resultados que el proyecto que siempre pensó itinerante se repitió en el 2011. Para no perder el interés que despertó su iniciativa, Roberto Villarreal, director del Teatro de la ciudad y el doctor Javier Serna, vocal de teatro de CONARTE, idearon la continuidad del proyecto configurando un programa de lecturas dramatizadas de 11 textos de autores locales, regionales, nacionales e internacionales que estuvieron en manos de la nueva generación de montadores de espectáculos, la mayoría alumnos de las figuras históricas del teatro regio.
En el reparto de textos no faltaron autores consagrados como Hugo Salcedo con Música de balas, David Olguín con Los asesinos, Normand Chaurette con Chiquito Barco, pero el acento estuvo en los nuevos dramáticos de México y Europa. Enrique Olmos, Ángel Hernández, Alejandro Ricaño, Mario Cantú, Aixa de la Cruz y Johannes Schrettle, todos ellos autores premiados, publicados, llevados a escena, todos ellos entre los 24 y los 32 años. Caso aparte el de Hernando Garza, periodista y dramaturgo nuevoleonés, y el del narrador bajacaliforniano Luis Humberto Crosthwaite, cuya Misa Fronteriza fue uno de los momentos más logrados, emotivos, redondos de la semana, por el tema y su forma narrativa, por el regreso a las tablas de Jorge Segura, la capacidad histriónica de Javier Serna, la música norteña de los tamborileros de Linares y el limpio trazo escénico de Alberto Ontiveros.
Bacantes After Party, la obra mayor, hasta el momento, de Enrique Olmos, el dramaturgo de los Llanos de Apan que ya ha dejado su impronta en el teatro para adolescentes en México, España, Argentina y Costa Rica, mereció una lectura convencional de Iván Osti y su grupo de comediantes, dejando en el tintero la excelente paráfrasis que hace Olmos de la tragedia de Eurípides. Aproximación al interior de una ballena, del joven tamaulipeco Ángel Hernández, expone el terror que baña de sangre a su estado desde un ángulo inusual como es la visión que tienen de la vida, el amor y la muerte los soldados que se vuelven sicarios. Gracias al trabajo actoral de Joselyn Paulette y a la aplicación del director Raschid Marcos, esta vuelta de tuerca sobre la violencia dejó ver algunas de sus virtudes y excesos líricos.
Hugo Salcedo volvió a las grandes ligas de la dramaturgia en lengua castellana con Música de balas, concierto de voces, sensaciones, imágenes y cifras sobre la “guerra de Calderón”, que halló en Isabel del Bosque una directora aplicada, atenta, lúcida, y en su grupo de actores un elenco capaz de trasmitir la esencia de la obra. Fractales, de Alejandro Ricaño, un texto que fluye como la vida de Ana, una chamaca como tantas y como ninguna, una narración agridulce, tragicómica, de una simpleza apabullante, es decir, tan compleja como el corazón humano, fue expuesta por Enrique Gorostieta como una espiral del tiempo y el espacio en la que Ana se hunde a tres voces.
I don´t like Mondays, de la joven narradora vasca, Aixa de la Cruz, provocó un fuerte impacto por su tema y su formato. Basada en los asesinatos que cometió en su escuela una chica de 16 años en los Estados Unidos en los años 70, el texto enseña que la irracionalidad de la violencia puede germinar en el seno del más puro sueño americano. El también joven director Eduardo Guardado contó con un elenco de actores veteranos y principiantes, entre los que destacó Natalia Martínez, estudiante de teatro de una fuerza interior impresionante. Golem, de Mario Cantú, el dramaturgo regiomontano más destacado de los últimos años, al grado de que ya se puede decir: “Este es un Cantú”. El director Arturo Torres aprovechó la intriga futurista, metafísica del texto (a la manera de Lost), para prefigurar lo que será el teatro del porvenir; un teatro de celulares. Los actores y las actrices lograron crear la tensión dramática de lo desconocido.
Colega de nadie, del autor austriaco Johannes Schrettle, es un monólogo sobre el desempleo y sus consecuencias objetivas y subjetivas, con chispas de humor (austriaco), que el director Carlos Portillo dividió en dos voces masculinas y una femenina en un escenario posmoderno que fue lo mejor del montaje, ya que la lectura del texto no logró trasmitir las intenciones del dramaturgo.
Con sus altas y bajas, sus aciertos y errores, la Semana de la Dramaturgia de Monterrey se sitúa como uno de los espacios más productivos (y menos costosos), para el conocimiento de la dramática de México y el mundo y para el desarrollo de los nuevos talentos escénicos que le darán a Nuevo León, de nueva cuenta, uno de los lugares más sobresalientes en la República del Teatro.
