Respuesta desde el elenco de la CNT
Carta de Luis Rábago respondiendo a los comentarios de José Antonio Cordero en la entrevista realizada por El Universal (http://bit.ly/b2rAly)
Tienes razón, José Antonio:
La CNT está obligada a explicar a la comunidad sus procesos y métodos de trabajo.
Es perfectamente comprensible su enojo, -el de ustedes, los firmantes-.
En nuestras auto evaluaciones nos hemos dado cuenta de que nos falla muy fundamentalmente este vinculo de comunicación permanente con la comunidad.
Afortunadamente aparecen cuestionamientos -a veces un tanto violentos-, que nos obligan a considerar todo aquello que es corregible.
Yo espero que no tengamos que recurrir siempre a reaccionar ante el reclamo airado, sino que tengamos un afinado método de vínculos previos con la gente interesada como tú, en nuestra Compañía.
Yo soy el Presidente del Consejo Interno de la CNT, el cual está dividido en las cinco categorías que componen nuestro elenco estable.
La categoría de actores eméritos, la representa Angelina Peláez, la categoría de más de 30 años de experiencia, la represento yo, la de más de 20, Diego Jáuregui, la de más de 10, Emma Dib y la de jóvenes con experiencia, Yulleni Pérez Verti.
Sin embargo NO ES EN MI CALIDAD de Presidente del Consejo que haré estas presiciones, ya que no es mi propósito darle a este comunicado un carácter oficial, (de ello, hemos acordado, se encargará la Dirección del INBA y Luis de Tavira como Director Artístico de la CNT.)
Te explicaré todo lo concerniente al asunto relacionado con el montaje de Entre guerras, desde el punto de vista de actor de esta compañía, pues es el que me atañe directamente, y en donde siento que se comenten más injusticias y faltas de precisión en los reclamos que ustedes y otros colegas de la escena, hacen.
Los demás asuntos: la elección de Andrés Weiss, y la inclusión de Stefanie Weiss en la traducción de Natán el Sabio, no me competen en absoluto, y corresponden aclararlos a otras instancias. Debo aclararte también que no todo en la CNT es por obra y gracia de Nuestro Señor de Tavira, pues es demasiada la carga de actividad que aquí hay, aunque desde luego él aprueba o no, las propuestas que todos hacemos.
Fuimos precisamente los actores, los que iniciamos el proyecto laboratorio actoral, que otros llaman teatro laboratorio o bien, teatro en Cámara Negra. La idea común de todos estos nombres, es el de crear un repertorio alterno, es decir un repertorio de obras de pequeño formato que no cuesten o que cuesten muy poco, y en las cuales tengamos oportunidad -los actores- de desarrollar personajes más íntimos y con posibilidades plenas de viajar.
Nuestro Consejo Interno planteó esta idea a Tavira y él la consideró excelente.
Pusimos en marcha entonces, bajo este esquema, el re montaje de DeSazón, que había dirigido José Caballero; el levantamiento de la obra El Malentendido de Albert Camus, que dirigió Marta Verduzco, actriz de la CNT; el proyecto que propuso Claudio Obregón y dirigió Abraham Oceransky, basado en End Game de Samuel Beckett, y finalmente, Entre Guerras, del holandés Thomas Bernhard, que pretendía dirigir Tavira con cinco actrices de la compañía.
Para la obras anteriores hubo poquísimo presupuesto, pues estaban fuera de los planes originales de producción que habíamos acordado con el INBA.
Para esta última no había un quinto. Sin embargo se trabajó en ella, sabiendo que toda la Compañía iba a cooperar con algún esfuerzo. Tavira tuvo cada vez más ocupaciones y el proyecto Entre Guerras se fue abandonado poco a poco.
En ese lapso, el número de actrices se redujo a tres, pues una de las cinco, Vero Langer, se desligó de la CNT y la otra Mercedes Pascual, fue incluida en el elenco de Trueno Dorado.
Las restantes: Teresa Rábago, Laura Padilla y Yulleni Pérez, sintieron que el proyecto se había acabado y reclamaron que debíamos hacer algo para reactivarlo.
Fue entonces que Natalia Beristáin, Julián y Pedro de Tavira, popusieron integrarse para apoyar aquello que parecía desauciado.
Se podía haber hecho una convocatoria para buscar jóvenes interesados en participar en este proyecto…. Debo reconocer que no se nos ocurrió, y si se nos hubiera ocurrido, hubiéramos evaluado seguramente la circunstancia de que no podíamos ofrecer a esos colaboradores, ningun pago de honorarios.
El caso es que las actrices aceptaron con gusto la oferta de ellos tres, pues todos son ampliamente conocidos por toda la Compañía.
Hasta ahi la cosa funcionó, como ustedes dicen, con características de innegable vínculo familiar, y no hubiera sido criticado por nadie, si no se hubiera lanzado su exhibición con características de un producto más de la CNT, (que creo que está muy cercano a serlo) para consumo de el público en general.
Debió seguir su curso de laboratorio cerrado para unos cuantos espectadores, sin impresiones de programas de mano, ni de manta publicitaria, y acudir en cambio a invitaciones de estudiantes de teatro, a los cuales se les advertiría que se trataba de un labortorio con fines experimentales y que por lo tanto no estaba destinado al público habitual de la compañía.
No se hizo asi, y yo soy el primero en decir que fue UN GRAN ERROR, error del cual yo también participé, pues no advertí a tiempo el justificado sentido de agresión que esto conllevaría. Nadie de ustedes, los inconformes, está obligado a adivinar las buenas intenciones y en nuestro pais, todos estamos muy susceptibles y atentos para detectar las desviaciones de procedimiento.
Yo personalmente, solicito su comprension para todo lo que involutariamente apareció como agresivo en este lamentable incidente.
Les pido que sigan en contacto con la CNT, y les agradezco su interés por su correcto funcionamiento.
Con atención de
LUIS RABAGO
