Otra de vaqueros
Lo que comienza como un sueño termina como una pesadilla en Extracción de Martín Cielos, pero esta vez la narración sólo abre y cierra la entretenida historia de Ismael Gallegos sobre dos amigos que se encuentran en la calle y se van al campo para que uno de ellos, Martín Cielos, sea abducido por el misterio.
Originario de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el dramaturgo tiene sin duda material suficiente en la memoria para pensar que el mundo no es sólo lo que parece sino lo que oculta. De ahí que el narrador de la fábula sea un joven dedicado a captar las señales paranormales del Universo, coincidiendo en su manía con el tema de la fantasía extra terrestre que han expuesto otras narraciones en esta reunión de jóvenes autores.
Mediante un diálogo casual, de lenguaje cotidiano, Gallegos se sale del ambiente citadino para llevarnos al campo a contemplar las estrellas, aunque es en al automóvil que lleva a los amigos a su destino donde comienza la falsa historia de Martín, quien solo al final dirá la verdad sobre su deplorable estado sicológico.
Manuel Barragán, quien dirigió la lectura con gracia, utilizó tan sólo dos lámparas para iluminar el texto y calentar la noche. Si a esto le agregamos la buena pachequez de los actores y la brevedad de la pieza, se entenderá porque salimos contentos al azul cielo de la ciudad colonial, fundada, por cierto, el 25 de julio de 1531 por el apóstol Santiago, que bajó del cielo en su corcel divino para auxiliar a las tropas españolas a las que el ejército chichimeca le estaba poniendo una madriza singular.
