Lo cómico en las tragedias
En el marco del XX Festival Universitario de Teatro se presentó Eréndira, una adaptación de Las increíbles aventuras de la cándida Eréndida y su abuela desalmada de Gabriel García Márquez, con la Compañía Sueño Azul Teatro, originarios de Aguascalientes.
Un relato sobre la trata de menores, Eréndira, accidentalmente incendia la casa de su abuela, por lo tanto debe pagar la condena de acostarse con todos los hombres posibles hasta que su abuela junte el dinero requerido. La situación se complica cuando Eréndira se enamora del joven Ulises, lo que la hace entrar en la encrucijada de cómo deshacerse de su estricta abuela para ser libre y seguir sus propios deseos.
Desde la primera llamada lograron contagiarnos su alegría y entusiasmo por estar en escena. Una propuesta que destacó los cambios de espacio por medio de la iluminación junto con la corporalidad de los actores que dominaban algunas herramientas circenses y consiguieron que el público se mantuviera atento a los acontecimientos que hacían posible a ese mundo.
Resultó un poco cansado estar escuchando chistes respecto a la sexualidad o a las «malas» palabras, es un humor muy particular al que se suele acudir porque sabemos que siempre tendrá éxito con los espectadores. No es que no pudieran pertenecer al lenguaje de la obra, simplemente es cuestión de identificar cuándo es demasiado, ya que la puesta en escena no dura mucho tiempo, entonces puede percibirse como una experiencia llena de explosión tras explosión hasta caer en un montaje muy lineal, aunque tenga buen ritmo.
Se cumplen dos días desde que inauguró el Festival, nos hemos empapado de circunstancias difíciles que no sólo ocurren en nuestro país, sino por todas partes. Eréndira trató una tenebrosa condición, no salimos atónitos, más bien nos aproxímanos a esas cuestiones desde la faceta cómica, la gente abandonó la sala con una sonrisa.

