Érase una vez, la guerra vista de cerca
Érase una vez, escrita por Jaime Chabaud, fue presentada el día de ayer por el grupo Carretera 45 dentro de la XIX edición del FUT. Dirigida por Marco Vieyra, esta obra presenta una una serie de reflexiones sobre el tema de la guerra y sus protagonistas anónimos, dándole voz a los soldados y develando sus batallas personales. Así, la confrontación bélica entre Estados Unidos e Irak da lugar al tratamiento de otras conflictos y sus víctimas, como la del narco en Michoacán y la de los migrantes indocumentados en busca del sueño americano.
Aterrizando el tema cada vez más cerca del espectador, se intercalan con el texto una suerte de confidencias de los actores, donde dan testimonio de sus problemas que, por fuerza, están envueltos en un ámbito de inestabilidad y violencia que los invade y los rebasa. Es una exploración de una realidad dentro de otra realidad, que a su vez está dentro de otra, a través de la ficción.
El intenso desempeño corporal de los actores y el empleo de la utilería nublaron varios diálogos y gestos que se fueron perdiendo en el ajetreo y los estruendos del combate sobre el escenario. Esto formó parte esencial de la sonoridad de la obra, construida in situ por los sonidos de batalla y las resonancias de las voces de los personajes, que daban origen a un segundo diálogo, interno y fantasmal, envolviendo a la audiencia.
Devienen actuaciones más conmovedoras en los momentos de testimonios personales —en donde no sabemos bien a bien si son verdaderos o no—. En una dinámica de contrastes emotivos, conflictos que van de lo más lejano a lo más cercano a las butacas, y en un esfuerzo contínuo por hacer palpable el dolor de las guerras y lo nocivo de la indiferencia ante la nuestra, Érase una vez fue aplaudido con gusto después de dos horas de espectáculo.

