La historia ridícula del oso polar que se quedó encerrado en el baño de un restaurante
La puesta en escena de La historia ridícula del oso polar que se quedó encerrado en el baño de un restaurante del dramaturgo Luis Santillán, corrió a cargo de alumnos del Estudio Teatral Acapulco, un taller de iniciación artística, promovido por la Dirección de Fomento a la Cultura del Ayuntamiento de Acapulco.
En esta comedia de enredos y situaciones somos testigo de tres historias entrelazadas. El punto común son los osos polares y las decisiones dificíles que deben tomar los personajes. Madre e hija se enfrentan con la idea de irse o quedarse pues la segunda huye de una destrucción inminente; dos amigas se confrontan con la muerte de la amiga benefactora; y tercero, dos hermanas deciden dedicarse a ser asesinas a sueldo, con desastrosas consecuencias.
Los seis personajes fluyen entre sí, formando diversas capas de realidad que en realidad hablan de una misma historia: los lazos que nos unen con otros. Santillán, además, aprovecha para hacer una crítica divertida sobre el trabajo de dramaturgo, los concursos literarios y demás peripecias que viven becarios y beneficiarios.
La historia ridícula del oso polar que se quedó encerrado en el baño de un restaurante, fue dirigida en una creación colectiva, y presentada en la Sala Luis Zapata del Centro Cultural Domingo Soler.
«La historia ridícula del oso polar que se quedó encerrado en el baño de un restaurante», del dramaturgo Luis Santillán.
Fotos cortesía de Evaristo Rojas
