Ni distintos ni ordinarios: únicos. Entrevista con Daniela Arroio y Micaela Gramajo

La más reciente propuesta escénica de la compañía Proyecto Perla ¿nOrMal…?, busca el reconocimiento de que niñas y niños son personas dignas de amor y respeto, y la reivindicación del derecho a la diversidad emocional y física de los pequeños.
Proyecto Perla es una agrupación encabezada por Daniela Arroio y Micaela Gramajo, quienes se inspiraron en el cómic Camila la normal, de la ilustradora y diseñadora de vestuario Ana Jacoba Bellido, para escribir y dirigir dicha propuesta teatral, que se estrenó en mayo pasado en El77 Espacio Cultural Autogestivo, de la Ciudad de México, y seleccionada para escenificarse en la 45 edición de la Muestra Nacional de Teatro 2025.
Camila la normal está dirigida a las infancias. Articula cinco historias, desarrolladas en espacios independientes, delimitados por cuatro paredes, a manera de sets cinematográficos. El objetivo es que la audiencia sienta que transita por lugares y atmósferas independientes, cada cual con una historia distinta, vinculada con el tema central. Se propone un mundo al revés, donde lo normal es lo anormal y lo divertidamente monstruoso es lo bello.
El montaje de distintas situaciones cuestiona los prejuicios sociales y estereotipos de belleza física, los insultos y las palabras que los otros usan para definirnos o etiquetarnos, así como la manera en que las cosas conocidas nos dan seguridad y confianza, y lo desconocido nos provoca miedo e incertidumbre.
Esta propuesta teatral se pensó para un aforo de 48 espectadores, por las condiciones de El77 Espacio Cultural Autogestivo. Durante la Muestra Nacional de Teatro 2025 se presentará en una escuela de iniciación artística de Cancún, para un aforo de 120 personas, lo que será todo un reto por sus implicaciones logísticas y técnicas, cuando el público, por secciones, tenga que hacer un recorrido por los distintos espacios. El que sea una planta baja, dijeron las creadoras, permitirá que la propuesta escéncica sea más incluyente, para gente en silla de ruedas, por ejemplo.
Daniela Arroio sostiene que a lo largo de la historia de la humanidad los cánones que determinan el ser normal no han sido los mismos; la llamada normalidad se va modificando con el tiempo, con la forma de pensar, con lo que consumimos y con lo que nos enseñan desde pequeños qué es ser normal. Micaela Gramajo considera, por su parte, que todos aspiramos a una cierta normalidad para ser aceptados y así pertenecer a un grupo social y acceder a ciertos espacios. Un aspecto que marca y distingue esta propuesta teatral —continúa Gramajo— no sólo es el cuestionamiento sobre lo que llamamos “ser normal”, sino también el dilema de la inclusión y la discapacidad: ¿Qué tipo de relación social se pone de manifiesto con quien tiene una cierta discapacidad? ¿Por qué y de qué manera es excluido? Este proyecto, apuntaron las creadoras, nació del deseo de cuestionar aquellas estructuras que determinan nuestro pensamiento y nuestro comportamiento social desde la niñez.
La propuesta de cinco historias en espacios diferentes a lo largo de cada función, tiene como hilo conductor la primera que se presenta, la de Camila, que busca ser aceptada en su nueva escuela por sus demás compañeritos, quienes la rechazan y le hacen bullying por verse diferente. ¡Muy diferente! En el Instituto Pantano de la Amargura tener dos ojos, una nariz, una boca, dos brazos y dos piernas, no es normal. Los mandatos de belleza a lo largo de la historia, en una terrorífica clínica de cirugías plásticas, es el tema de lo que sería otra breve sección de esta obra. Los roles de género, instituidos como normales y que implican el uso de ciertos colores para niños y niñas, y ciertos juegos y juguetes para unos y otros, son coreografiados en una habitación donde se divierten un par de jóvenes.
En otro segmento, en una especie de carpa, la experiencia de vida de un personaje permite a los niños y niñas recapacitar sobre las palabras o insultos que los otros usan de manera injustificada para definirnos o etiquetarnos. Se propone de manera simbólica una dinámica para despojarse o hacer desaparece ese insulto o etiqueta, pues como se les explica a los pequeños espectadores: lo que injustificadamente digan de ti, como el decirte tonto, no eres tú.
Un espacio más es la habitación de un joven con Síndrome de Down, dotado de un singular sentido del humor y quien disfruta bailar. Comparte lo que le gusta de la vida y lo que le desagrada, que representa de cierta manera cómo las cosas conocidas nos dan seguridad y confianza, y cómo lo que no conocemos nos provoca hostilidad, miedo e incertidumbre. El recorrido se ha articulado de tal manera para que sea al mismo tiempo un convivio teatral, comentaron las creadoras escénicas. Queremos proponer un diálogo familiar sobre los efectos de los estereotipos de normalidad y belleza a los que somos sometidos desde la niñez.Respecto de las temáticas que se abordan en el teatro para las infancias, Arroio y Gramajo consideran que en la actualidad se pueden abordar temas que en el pasado habrían sido tabú para los niños y niñas. Temas como el divorcio de los padres, el suicidio, el abuso, la muerte, la discapacidad han sido ya tocados, a su reflexión desde la escena abrieron camino las creadoras teatrales Perla Szuchmacher, Maribel Carrasco, Berta Hiriart y Susane Lebeau: nosotras somos herederas de todo ese trabajo que ellas hicieron y ya no nos tenemos que enfrentar a la censura que en su momento ellas experimentaron. Lo que nos toca hacer para quienes se dedican hacer teatro para las infancias —explica Gramajo— sería innovar en torno a la dirección escénica y los estilos actorales, así como complejizar el pensamiento, el lenguaje, las palabras, las metáforas en la dramaturgia para las infancias (…) Los dispositivos escénicos son siempre los mismos, los modelos de dirección son muy arcaicos y acartonados. Al final, nosotras igual seguimos en una lucha política y social que dichas creadoras comenzaron hace tiempo (…) Mientras que el teatro para adultos sigue teniendo mucho más espacio y se considera da más prestigio, tristemente el teatro para la niñez sigue siendo el patito feo del teatro, sigue habiendo muchos prejuicios, no tiene la misma difusión, ni los suficientes espacios. Nosotras seguimos dando la batalla política para que eso deje de ser así.
En elenco de ¿nOrMal…?, está integrado por Erik Gutiérrez Otto, Fernando Leija Flores, Patricia Loranca, Ricardo Selmen, Sergio Solis y Mariana Villegas. Voz en Conocido/Desconocido: Tanya Selmen. Guías durante el recorrido: Daniela Arroio, Belén Aguilar, Micaela Gramajo y Emma Malacara. Escenografía y vestuario, Ana Jacoba Bellido y Valeria Montero. Iluminación, Melissa Varïsh. Composición musical y diseño sonoro, Pablo Chemor. Productor general, Gabriel Zapata. Productora ejecutiva, Mari Carmen Núñez Utrilla
