Sorprende, en primer lugar, corroborar lo difícil que es en México mantener un debate sin tomárselo personal; a estas alturas resulta elocuente que cuando alguien levanta la mano lo primero que se cuestiona no es “qué tienes qué decir”, sino “con quién estás”. Y tal vez esto sea lo primero sobre lo que deberíamos debatir: ¿Qué significa poner en tela de juicio un concepto, un proyecto, una decisión política?; ¿significa el deseo de aniquilar a mi adversario?, ¿acarrea la consecuencia de que nunca más podré saludar en la calle a aquel con el que intercambié cuestionamientos? Si es así se explica por qué raras veces nos atrevemos a confrontar nuestras opiniones; el teatral es un gremio pequeño y con la piel muy delgada así que lo “razonable” es llevar la fiesta en paz.
En el caso del debate que ha propiciado la enésima refundación de la Compañía Nacional de Teatro lo que resulta curioso es que, en un primer momento, algunos actores de la Compañía se pusieron la camiseta institucional para defender a capa y espada su proyecto de cualquier cuestionamiento, pero súbitamente –como si alguien les hubiese hecho conscientes de lo incómodo que resultaba defender un proyecto del que eran partícipes–, decidieron marginarse de toda discusión. Ambos extremos resultan sintomáticos de nuestra forma de encarar los debates.
En lo personal conozco y he trabajado con muchos de los que hoy conforman la CNT; hay entre ellos actores y actrices con los que he gozado compartir el escenario y otros que me parecen de un talento inalcanzable. No tengo cuestionamientos relevantes sobre la elección de directores, dramaturgos y creativos; podría decir algunas cosas respecto al repertorio (entre ellas que habría que agregar una “A” al final de las iniciales para identificar la orientación alemana de la compañía), pero me queda claro que ese es un terreno sobre el que nunca llegaremos a un consenso y, ultimadamente, para eso hay un director artístico y un Consejo.
Al respecto del director artístico, durante 20 años vi todo lo que pude de Luis de Tavira, y también leí prácticamente todo lo que publicó; pocas veces me he sentido más honrado que el día en que me pidió escribir el estudio introductorio de su libro de aforismos: El espectáculo invisible. No cabe duda que Tavira ha sido uno de los interlocutores fundamentales del teatro mexicano contemporáneo y su nombramiento como director de la CNT resulta incuestionable en razón de sus merecimientos. A pesar de ello debo confesar que, así como durante años sentí la obligación moral de ver todas sus obras, hace cosa de un lustro llegué a la conclusión de que no necesitaba verle un montaje más. Tal vez haya sido una decisión drástica (a eso nos empuja a veces el maestro), pero decidí que había mucho más teatro en el horizonte que tiempo para apreciarlo y di carpetazo a una que para mí fue asignatura fundamental; lo digo con el respeto que también merece un espectador que asume su libertad de elección.
Específicamente sobre la controversia de la Compañía, debo decir que difiero más con el contexto que envuelve el trabajo de la CNT que con la CNT en particular. La compañía cumple este año 38 de existencia y en ese periodo ha tenido al menos cuatro refundaciones: la primera de ellas cuando propiamente se emitió el decreto que la oficializaba, en 1977; la segunda cuando, a partir de 1985, disolvió el elenco estable y asumió el rol de compañía productora; se puede hablar tal vez de una tercera, a fines de los Noventa, cuando la CNT se convirtió en un membrete o sello de garantía para el trabajo de ciertas agrupaciones; citemos una más cuando –después de otro debate que cuestionaba su existencia, aquella vez propiciado por el propio Coordinador Nacional de Teatro–, se intentó ocupar nuevamente el Palacio de Bellas Artes como sede de sus estrenos, esto fue a partir del 2003; y finalmente estamos ante un nuevo pronunciamiento de refundación que tiene como principal característica su autonomía respecto de la Coordinación Nacional de Teatro, así como la reagrupación de un elenco estable. Como podemos ver, la CNT se la ha pasado renaciendo sin que realmente haya muerto en ninguna ocasión, lo que también resulta sintomático de algo. Lo cierto es que no es la primera ni la última vez que la CNT recibirá cuestionamientos sobre su repertorio, sobre sus criterios de conformación, sobre sus presupuestos y hasta sobre sus logros… Tal vez tampoco sea su última “refundación”.
¿Qué es, entonces, lo que en esta ocasión ha encendido el debate sobre su pertinencia? ¿Se debe a la ambición faraónica del proyecto?, ¿a su inconveniente holgura en tiempos de crisis?, ¿a los privilegios impositivos que le cuelgan?, ¿a su anacrónico concepto? Cada quien tendrá sus argumentos, y a ellos yo quiero sumar los míos:
Tal como afirmé en otro comentario, mi primera reacción en contra de la actual constitución del la CNT tiene que ver con el vacío institucional o, digamos, con la falta de contrapesos estratégicos, que es a mi entender como se establece una política; de ello, por supuesto, no tienen responsabilidad quienes redactaron el proyecto de la CNT, sino las autoridades culturales. Desde el inicio del actual sexenio ha sido elocuente la ausencia de pronunciamientos y de estrategias nuevas para encarar la coyuntura del teatro. Cualquiera diría que la razón es que todo marcha de maravilla, pero eso no puede afirmarse cuando los presupuestos se reducen cada vez más (aquí tampoco se le echa la culpa a la CNT) y cuando los edificios teatrales son al teatro de hoy lo que los museos eran a las artes visuales de los Sesentas: mausoleos. Si los hechos son amores, queda claro que después de tardarse un año en hacer su diagnóstico, Sergio Vela consideró que la CNT era su propuesta de solución al problema del teatro nacional. Esto es lo que vería un buen hermeneuta: en sus dos años de administración no hubo otra iniciativa en materia teatral, además de la remodelación de los teatros centenarios; es decir que para el primer responsable de la cultura nacional el teatro era un problema de fachadas.
A este hecho hay que sumarle el silencio –o la mordaza–, que privó en la Coordinación Nacional mientras se anunciaba la nueva etapa de la CNT. ¿Qué decía y qué dice al respecto la instancia encargada de diseñar e instrumentar las políticas teatrales del Estado? Volvemos al asunto hermenéutico para corroborar que el proyecto teatral del sexenio era y es la CNT, porque el resto es silencio.
Se podría responder que allí están los otros programas del INBA: el Teatro Escolar, las coproducciones, la Muestra Nacional, etcétera; también allí siguen las becas del Fonca y allí sigue el Teatro Helénico recibiendo decenas de proyectos, pero hay algo en esto que no checa. Durante 20 años hubo una orientación política que, nos guste o no, tenía como premisa el fortalecimiento del teatro independiente, y durante la última década se había hecho más evidente que el siguiente paso era abrir más espacios de vinculación entre las agrupaciones artísticas y la sociedad; la siembra de pequeños centros culturales autónomos, salas concertadas (o desconcertadas, como les dicen en Colombia). Pero la propuesta que se lanzó (la de la CNT) fue exactamente la contraria: la de centralizar el discurso. Entonces no puede afirmarse impunemente que los demás programas siguen allí, funcionando como siempre; la acción de relanzar la CNT ameritaba una reacción que jamás llegó por parte de la institución.
Cuando todavía dirigía el Teatro Helénico y me preguntaron qué opinaba del rumor de la nueva CNT de Luis de Tavira (tan hermética era su preparación que no circulaba nada oficial), lo que afirmé fue que estaría muy bien si al mismo tiempo se abrían cinco Teatros Helénicos, es decir, espacios de circulación de proyectos independientes. Esa era, desde mi punto de vista, la contraparte a un proyecto de esta naturaleza; pero tal pronunciamiento nunca se dio y yo renuncié porque, además de otras cosas, no me sentía partícipe del proyecto cultural de Sergio Vela. Pero esa es otra historia.
Entonces lo que yo veo es un problema de política teatral en donde la CNT debe ser parte de la configuración, no la configuración.
Hablemos un momento, para terminar, del proyecto específico que planteó Luis de Tavira para la CNT. Yo no veo –más allá de la constitución del elenco estable que tiene como finalidad la creación de un lenguaje y de un discurso (algo que muchas agrupaciones independientes también tienen como premisa)– no veo, decía, ninguna novedad. Todos los directores anteriores han hablado de excelencia, de creación de públicos, de representar al teatro nacional, etcétera. Sus tres líneas de repertorio son exactamente las mismas que planteaba Otto Minera hace ocho años: obras clásicas, autores nacionales y teatro contemporáneo. Sin embargo, Tavira ha pretendido generar una expectativa tan grande (no digo que lo haya logrado), que también resultan lógicas las exigencias y los reclamos.
Delicadas y temerarias resultan, por otro lado, sus afirmaciones respecto a que en México “hacemos obras, muchas, algunas maravillosas, otras menos, de todo tipo y tendencia, pero en rigor, no hacemos teatro. No construimos el edificio de un discurso, de un universo teatral mexicano”. No es la primera vez que lo afirma, pero ya basta de dejarlo pasar como si fuera una mentira verdadera; es como decir que en este país han nacido muchos hombres y mujeres, grandes, chicos, guapos y feos, pero en esencia no hemos procreado mexicanos. ¿Quién y cómo puede determinar tal cosa? Los discursos y las visiones del mundo nos pertenecen a cada uno de nosotros y nadie, con poder o sin él, puede predicar sobre nuestra denominación de origen.
Más adelante nos advierte de otra disyuntiva inminente: “ha llegado un momento decisivo y único en la genealogía de esa sobrevivencia espiritual que conservó vigente al teatro hasta nuestros días. El teatro de hoy enfrenta el desafío de sustraerse de la categoría indeterminada del público para recuperar a su espectador. Porque lo que hoy llamamos público se haya sumido en la masa despersonalizada del mercado globalizador”. El diagnóstico, aunque retórico, es verosímil; sin embargo, también es demagógico al no establecer la forma en que rescatará a ese espectador de la “masa despersonalizada” para convertirlo en individuo. Supongo que Tavira –gran lector– conoce la obra de Jorge Dubatti, particularmente El convivio teatral, donde éste desarrolla con gran lucidez la forma en que las nuevas experiencias teatrales ponen frente a frente a las personas para generar el convivio capaz de subvertir la alienación del hombre. Pues bien, no se aprecia en ninguna de las acciones de esta CNT una estrategia que sugiera mínimamente la forma en que arrancarán a nuestros conciudadanos del “mercado globalizador”.
Un último apunte que tiene que ver, precisamente, con el investigador argentino, quien ha descrito ampliamente la estética de nuestro tiempo, que él define como estética de la multiplicidad; es decir, la proliferación de micropoéticas, tantas como artistas hay sobre los escenarios. Puestas en la balanza la formulación del discurso centralizado y la de la multiplicidad de enfoques, creo que resulta obvio con cual me quedo.
A final de cuentas el arte nunca surge por decreto, sino que brota de las mentes “enfermas” de cualquier civilización. Yo por eso –lo digo seriamente–, últimamente casi no voy a los teatros; prefiero buscar mis experiencias teatrales tocando la puerta de casas y otros espacios imposibles.
Imagen: http://www.bedford.k12.va.us/srhs/Clubs/debate.html
El 12-01-2010 fernando de ita comentó:
En medio de la batalla es estimulante leer un texto como el de Luis Mario Moncada en el que privan las ideas, los argumentos, las convicciones expresadas clara y rotundamente. Esto es lo que Emanuel Kant llamó una "verdadera controversia", es decir; una honesta discrepancia con el Otro.
No se trata, como dice Luis Mario, de personalizar la discusión sino de fundamentarla. De razonar las discrepancias. Ojalá "los contrarios" respondan con la misma elegancia.El 13-01-2010 rodolfo obregon comentó:
Ya que Luis Mario ha comenzado a desmontar hermenéuticamente el discurso que sostiene el proyecto CNT, permítaseme añadir algo.
En primer lugar, para aquellos que se confunden o deslumbran con el lenguaje utilizado, léase contradicción donde dice aporía, finalidad donde teleología, interpretación donde hermenéutica, y el contenido resultará mucho más simple de lo que parece.
En segundo, no se necesita ser un especialista en análisis del discurso para discernir la clase de pensamiento que sostiene el proyecto. En ese sentido, llama poderosamente la atención el empleo repetido de términos asociados constantemente como “nación”, “espíritu” e, inclusive, “destino”. Si añadimos a estos “religión”, estamos en la Colonia; si “raza”, en el fascismo.
Notables en esa misma línea son dos párrafos de desbordado lirismo: “No se puede situar al teatro y tratar de explicarlo recurriendo a las cifras del mercado o a las estadísticas, a los precios de taquilla o a las dificultades de la circulación, ni a los pactos sindicales o los hostigamientos fiscales. Su verdadera situación está en otra parte. Incomprensible y prestigiosa –los artistas teatrales lo han sabido siempre–, la necesidad del teatro se encuentra en el secreto anhelo de los habitantes de un país sin derecho al sueño.” La naturaleza inasible y misteriosa del teatro, así como la perversidad de sus enemigos (no hay nacionalismo sin tales), se evocan, junto a la corrección política antimercado, para justificar la opacidad, la falta completa de transparencia que define –en opinión de Norberto Bobbio- al ejercicio democrático, ese “poder en público” caracterizado precisamente por su visibilidad. (Restaría además preguntar cómo el autor conoce ese anhelo de los habitantes de un país si es tan secreto y añadir que en México lo que han sobrado y sobran son sueños guajiros que van desde resolver de un golpe el problema alimenticio llevando vacas canadienses a la Chontalpa o “administrar la abundancia” hasta ganar el mundial de fútbol pagando a uno de los seis técnicos más caros del mundo o resolver la problemática de la cultura teatral con una CNT.)
El otro, ya citado por Luis Mario viene después de una recapitulación histórica donde se edita impunemente sin citar el texto de Jovita Millán que antecede su Memoria Gráfica de la Compañía Nacional de Teatro (INBA, 2003). Una vez más, la continuidad historia se esgrime como legitimación de quien la evoca y el altísimo lugar que está llamado a ocupar en ella: “Pero ha llegado un momento decisivo y único en la genealogía de esa sobrevivencia espiritual que conservó vigente al teatro hasta nuestros días. El teatro de hoy enfrenta el desafío de sustraerse de la categoría indeterminada del público para recuperar a su espectador. Porque lo que hoy llamamos público se haya sumido en la masa despersonalizada del mercado globalizador. Por el contrario, el teatro, arte de la personificación, ha de subsistir fuera de los mecanismos de la masificación para reencontrar al espectador diverso y único que es su razón de ser como destino (ultrasubrayado mío): la persona y la comunidad cálida que se reúne en la nación y que resulta oposición radical a la masa alienada del supermercado global.”
La mitificación, antítesis de la racionalidad democrática, no puede ser más evidente. Bien lo dice Bobbio: en los pensamientos y sistemas autoritarios, la multitud está “llamada a escuchar y aclamar; no a expresar una opinión, sino a cumplir un acto de fe”. Yo me niego.
El 13-01-2010 Ilya Cazés comentó:
Aprecio en verdad el rigor y la calidad de las reflexiones que plantean Rodolfo y Luis Mario. No sólo expresan con claridad y precisión sus puntos de vista, sino que aportan elementos para que lectores como yo podamos enriquecer ampliar y complejizar nuestra visión.
Inmovilidad, opacidad, mitificación, decreto, nacionalismo... éstas y otras nociones hacen coincidir sus perspectivas en el concepto y la descripción del funcionamiento de la Compañía Nacional de Teatro. Aunque sigo convencido de que la Compañía, como todo espacio generado por los teatristas (llámese escuela, foro, festival, concurso, etc.) es una conquista invaluable en un contexto político manifiestamente hostil al desarrollo del teatro, comparto al menos con ambos el rechazo a los términos de connotaciones graves con que definen a la CNT.
Es en ese sentido que me surgen varias preguntas:
1. ¿Es pertinente o no para ustedes la existencia de la Compañía?
2. En caso afirmativo, ¿cómo debería concebirse y funcionar para ser efectivamente transparente, racionalmente democrática y abierta a las expresiones públicas? ¿no convendría, una vez desmontado el discurso que actualmente la define, plantear un nuevo concepto y proyecto de CNT? ¿en qué términos?
3. En caso contrario, ¿cuál sería la alternativa? ¿desaparecerla y redistribuir los 18 millones de su presupuesto (en caso de que lograra conservarse la partida especial del CONACULTA) para otros proyectos? Si uno de los argumentos para considerarla inviable es su cuestionable carácter nacional, ¿qué piensan ustedes de instancias también concebidas como nacionales, como el Sistema Nacional de Creadores?
El 13-01-2010 Alejandra Serrano comentó:
Sobre estas preguntas que plantea Ilya, se abordan en la conferencia de Mario Espinosa que està reseñada aquì:
http://www.teatromexicano.com.mx/revista/articulo.php?id=339
bajo el título: "Si desaparece la compañía será una pérdida" El 13-01-2010 moncada555 comentó:
Honestamente, Ilya, no sé si sean esas las preguntas que hay que contestar, pero vamos a por ellas; la primera, por lo pronto, creo que se responde en el cuerpo de mi colaboración; lo que se pone a debate no es la existencia de la CNT, sino el carácter sacrosanto, prioritario y casi único que le otorgó la actual administración. En relación a para dónde debería ir una auténtica "refundación" de la compañía, uf, es un asunto para debatir largo y tendido; sin embargo, por decirlo en síntesis, yo haría de ésta una compañía de objetivos más concretos y la dedicaría exclusivamente a teatro mexicano, con todos los bemoles que se le pueden colgar a una formulación así, al menos tendría una identidad incuestionable. Pero sé que esto es discutible. Por último, yo no veo los 18 millones como el problema (que ojo, ya lo había dicho, no son 18 sino al menos unos 30 millones, sin contar los gastos de compra o renta y remodelación de la sede que debe ser otro tanto).
Te planteo este ejercicio, a ti que te gustan los números: suma todo el dinero público que hay en el teatro, el de todas las dependencias gubernamentales; después desglosa los programas prioritarios de cada institución y el monto que le asignan a cada rubro: teatro escolar, teatro en los estados, becas, etcétera; entonces aplica la hermenéutica (el terminajo ha resultado de lo más flexible y útil, ¿no?) y dinos, más allá de los discursos, ¿cuál es, traducida en números, la auténtica política teatral del estado mexicano? Fuera las palabras y la demagogia, muéstranos qué dicen los números y las acciones concretas.
Para terminar, me gustaría rescatar algo que dijiste a propósito de otro debate, no recuerdo cuál ¿o era el mismo?, relativo a un Instituto Nacional del Teatro. Me parece que ese sí es un debate interesante, no éste que confunde filias y fobias. El otro nos obligaría a articular una verdadera institución teatral que conjugue las tres aristas fundamentales de toda política cultural: la misión del estado, las condiciones propias de la creación y la necesidad del público. Cuando encontremos el equilibrio entre estas tres puntas podremos dar vuelta a la página y hablar de cosas concretas. El 13-01-2010 moncada555 comentó:
Hice el ejercicio que te propuse a ti, Ilya, no pude evitarlo, ¿y cuál crees que fue el resultado? BUROCRACIA. La política cultural prioritaria de este y muchos sexenios es la alimentación del Buey Único Rapaz, Ontológico y Contumaz que Roba Acremente el Capital Institucional para su Autoalimentación.
Allí está el barril sin fondo que nos roba los sueños.
El 13-01-2010 Ilya Cazés comentó:
A mi parecer, la discusión sobre cualquier aspecto del teatro mexicano tiene una suerte de efecto metonímico implícto: al hablar de una parte, se hace inevitablemente referencia a la totalidad del asunto.
De modo que la discusión en torno a la CNT lleva ajuerzas a la reflexión sobre los problemas del teatro mexicano. De ahí la idea de un Instituto Mexicano del Teatro, entre cuyas tareas estaría, y celebro muchísimo tu visión, la administración de una CNT non sacrosanta, con identidad incuestionable, que haga teatro mexicano.
Ahora aclaro, Luis Mario, me apasiona la hermenéutica, pero no me gustan los números. Me interesan en la medida en que permiten darse cuenta, calibrar, evaluar de manera más o menos precisa (es decir, un tanto distinta a la impresión personal) lo que pasa con el teatro en este país. Por eso, me confieso incapaz de hacer el ejercicio que me propones del modo en que lo planteas. Pero intentando darle solución, en reciprocidad a tu amable e inteligente respuesta a mis preguntas, puedo decirte que tengo la impresión de que la política teatral del Estado mexicano es nula, o sea una de las peores y más peligrosas. Y es en ese punto, justamente (háblese de la CNT, de las becas, del teatro escolar, del teatro en los estados, de los premios, etc.), en el que creo que tenemos que organizarnos e incidir para que, en efecto, exista una política que satisfaga las necesidades y resuelva las carencias de los hacedores y hacedoras de teatro en México, diseñada por quienes hacen teatro en México.
Insisto por eso en que, con una visión plural y concertada, con los consensos que podamos lograr, y de manera organizada, es tiempo de que nos acerquemos con planteamientos y propuestas a los órganos que formulan y expiden las leyes y exijamos que se apruebe la del teatro, que permita la creación del IMT, la redefinición de la CNT, la redistribución justa de los dineros, la regulación de los estímulos, becas, apoyos, premios, etc., siempre en función de las necesidades de quienes hacemos teatro en México.
El 14-01-2010 Rubén Ortiz comentó:
¿Se incentiva la lectura construyendo una Megabiblioteca? No lo creo. ¿Se incentiva la producción agrícola creando parcelas únicas a las que ningún campesino podrá acceder después, pues jamás tendrá los medios para reproducirla? Claro que no. ¿Se incentiva la dinámica teatral a través de una compañía nacional en un país donde las condiciones mínimas para hacer y mirar teatro son precarias? Por supuesto que no. Es tan absurdo como construir un penthouse en una vecindad. A mi ver, el asunto de una Compañía Nacional de Teatro no tiene que ver con su existencia, sino con la pertinencia de pensar sobre ella cuando hay asuntos más urgentes que una política pública tendría que atender.
Pero no hay por qué sorprenderse, la República Mexicana no existe bajo un estado de derecho sino bajo un estado de excepción (Walter Benjamn y Giorgio Agamen), en el que las leyes que establecen marcos de acción, comúnmente son rebasadas por prácticas que tienden a la manutención de privilegios personales o de grupo por encima de los beneficios colectivos. E imaginar que la práctica artística está fuera de esta dinámica es, por lo menos, irresponsable.
En una brillante tesis de doctorado en sociología política llamada La liberalización de la política cultural en México, Tomás Ejea afirma que en las políticas culturales "el criterio estético juega un papel básico, sin embargo no es el único factor que interviene, pues existe un margen de acción que permite que otros elementos extraestéticos, como el prestigio, la búsqueda de legitimidad y la necesidad de consensos políticos entren en juego". Esto significa que no existe toma de decisiones en las políticas culturales libre de compromisos. El problema democrático es bajo qué normatividad esos compromisos se mueven a favor de beneficios públicos y no de intereses grupales.
La tesis nos recuerda que en 1988 se suponía que se pondría en marcha una reestructuración de las políticas culturales mexicanas en vías de una modernización: "La modernización, que en el discurso gubernamental pretende ante todo ser un elemento de democratización, consiste en dos líneas centrales: la corresponsabilidad en la toma de decisiones y la desconcentración de los recursos". Se trataba de un movimento de reposición del Estado Mexicano, en el que –en palabras de la investigadora del Citru, Patricia Chavero- este pasaba a ser sólo "coordinador y organizador de las actividades artísticas y culturales; dejando atrás al Estado proveedor de estos bienes", como había sido desde la creación del Inba en los años cuarenta. Discurso que se oye bastante bien, pero que en la práctica sólo significaba una cosa: el paulatino desentendimiento del Estado acerca de la cultura.
Hay que entender entonces, siguiendo a Ejea, que: "los cambios que la política cultural gubernamental referida al estímulo (y la administración, diría yo, R.O.) de la creación artística que nuestro país ha vivido a partir de 1988 no responden a un proceso cabalmente democratizador, sino a un proceso liberalizador, entendido este como (César Cansino)”. Se trató, una vez más, de reacomodar a las instituciones en los nuevos vientos económicos, sin desmantelar las viejas estructuras clientelares: el Conaculta no sustituyó al Inba, sino que atrajo muchas de sus funciones, y ahora vive en un limbo legal. Las políticas culturales mexicanas emanan a partir de una institución excepcional y, por tanto, en los márgenes de la ley.
Pero aún más: "los patrones de la política cultural vigente (...) producen tendencias sustentadas estructuralmente en el engranaje normativo que contravienen los preceptos democráticos que se proponen en la declarativa gubernamental: por un lado la concentración de los recursos en un grupo selecto y por otro lado la discrecionalidad que pervive en la toma de decisiones de mayor envergadura". Es decir, no existe ninguna corresponsabilidad en la toma de decisiones ni desconcentración de los recursos, sino discrecionalidad y privilegios.
Es, a todas luces, dentro de este marco que aparece la CNT; bajo la discrecionalidad -y no el análisis- de un funcionario en turno que se creyó en Bayreuth (¡qué coincidencia: una referencia germánica!), y para la concentración de recursos de un grupo selecto -y no de la colectividad-. A la luz del análisis, cualquier discurso contrario es mera demagogia.
La pregunta entonces, insisto, no es acerca de la existencia de la CNT, sino acerca de aceptación por parte de los primeramente involucrados -los artistas teatrales- de estas dinámicas discrecionales y clientelares, que encarnan a la perfección en el director de la CNT. Y todavía más: la cuestión, por lo menos para mí, no estriba en atacar o no a mis colegas (lo que sólo favorecería a la política en turno); sino preguntarme -como lo hace Rodolfo Obregón- si este es el país en el que quiero vivir y hasta dónde mi competencia me permite incidir en el estado de cosas.
De aquí que me parezcan retóricas, por ejemplo, declaraciones como las que se hacen acerca de que al perder a la CNT perderíamos todos. No, yo no. Perderían los que se rolan el grueso de los recursos bajo la dinámica actual y bajo las endiosadas narices de todos.
Entonces, el debate me parece que está en otro lado: ¿cómo vamos a utilizar y exigir la aplicación de la estructura y la normatividad vigente -o crear unas nuevas- que realmente apuntalen los tres ejes de los que habla Luis Mario Moncada: política cultural, artistas y espectadores? Esto, en primer lugar, exige un análisis sobrio y plural (aunque aquí sólo estamos escribiendo tres gatos y yo no soy muy sobrio), y en segundo lugar un alúd de propuestas razonables, a lo que seguiría una iniciativa de llevarlas a las instancias correspondientes y dar seguimiento a la exigencia.
Como se puede ver, si para esta práctica se hace necesaria una CNT -que no lo creo-, pues platicamos sobre cómo y para qué; pero, insisto, no me parece ni de lejos un tema prioritario.
Por otra parte, puesto que este debate lo hacemos a toro pasado, la discusión sobre lo que queremos, no implica la amnesia en la que olvidáramos exigirle cuentas a la institución actual: ¿por qué nunca convocó al Consejo Asesor? ¿Por qué aparecen tantos nombres de una misma familia en una institución pública? ¿Es cierto que generosas becas son mejores que condiciones básicas de trabajo asegurado? ¿Eso dignifica a los que hacen y a los que ven teatro? ¿Por qué la centralización? ¿Por qué la mistificación? ¿Por qué el silencio?El 14-01-2010 Rubén Ortiz comentó:
Fe de erratas:
donde dice: "entendido este como (César Cansino)"
debe decir: "entendido este como “una apertura limitada y controlada, que busca reconsiderar el régimen autoritario o garantizar su persistencia, quizás inestable” (César Cansino)”.El 14-01-2010 Ilya Cazés comentó:
¡Ora pues! Yo les tomo la palabra a Rubén y a Luis Mario. ¿Por qué no plantean una lista de los temas que consideran realmente importante discutir, en riguroso orden prioritario? Una vez elaborada la lista, ¿qué les parece si adoptamos como método analítico de cada problema uno que, además de la indispensable crítica argumentada y pertinente, vaya acompañado de nuevas propuestas y planteamientos? Y para concluir cada intervención en el debate, ¿cómo ven si se van perfilando estrategias concretas de acción?
Coincidiendo con Luis Mario, mientras se mezclen filias y fobias y -agrego- mientras se formulen opiniones en blanco y negro, con el discurso hollywoodense de los buenos contra los malos, no creo que lleguemos a ninguna parte en ningún tema, sea prioritario o no. El 18-01-2010 Rubén Ortiz y Rodolfo Obregón comentó:
Sorprendidos -pero no admirados- del sintomático silencio que rodea a este dossier, y luchando a brazo partido contra nuestro añejo pesimismo en materia de organización colectiva; el buen vino y las anchoas nos impulsan a pensar que hay un futuro menos malo en algún lugar y que quizá no sea del todo equívoca la idea de apostar por este medio para intentar algo concreto.
De esta manera, proponemos:
1.A esta revista para abrir un espacio en donde se puedan vertir análisis y propuestas concretas en beneficio del quehacer teatral y que den por resultado un texto que, a su vez, sea llevado a las "instancias correspondientes", pero que sirva también como ese acuerdo básico que alguna vez propuso David Olguín, para las fuerzas vivas del teatro nacional.
2. Que ese espacio quede abierto por un tiempo definido -digamos un mes-.
3. A la directora de esta revista como compiladora y organizadora del material, en el entendido del respeto a su espacio, a su mesura y a su voluntad de cambio.
4. Que las propuestas se dirijan en las tres vertientes señaladas por Moncada: "la misión del estado, las condiciones propias de la creación y la necesidad del público".
5. Que los análisis que acompañen las propuestas intenten ser breves, coherentes y alejados de las rencillas privadas.
6. Que las propuestas también mencionen las instancias probables como remitentes del escrito y las "líneas de acción" subsecuentes, en caso de haberlas.
Esto, por lo pronto. Ya veremos hasta dónde alcanzamos a llegar.El 18-01-2010 Administrador comentó:
Por supuesto que Teatromexicano con mucho gusto atenderà las propuestas.El 18-01-2010 LEGOM comentó:
Aunque no me queda todavía claro el mecanismo de los foros que proponen Rodolfo y Rubén, de entrada propongo que sea en un espacio donde las propuestas se reciban con nombre y apellido, porque últimamente se ha enrarecido mucho el ambiente por acá con seudónimos de gente totalmente ajena y evidentemente enviada a entorpecer el diálogo, y éste es sin duda uno de los factores que han provocado el silencio del que tanto se queja Rodolfo. Otro favcotr, la contundencia de su disertación; no hay mucho que abonar en el tema, no hay nada que reprocharle.El 18-01-2010 Ilya Cazés comentó:
Atendiendo a los planteamientos de R.O. y R.O.,tan saludables como puntuales, envío aquí una propuesta concreta en beneficio del quehacer teatral que sirva también para las fuerzas vivas del teatro nacional, dirigida en las tres vertientes señaladas por Moncada: "la misión del estado, las condiciones propias de la creación y la necesidad del público".
1.- PROPUESTA:
a) Impulsar una ley federal del teatro, equivalente a la de cine, resultante de una discusión plural, concertada y consensuada que permita:
b) Crear el Instituto Mexicano del Teatro, órgano público, autónomo y descentralizado, con sede en todas las entidades del país, dirigido por un cuerpo colegiado representativo de todos los sectores, corrientes, escuelas, agrupaciones, etc. del teatro mexicano.
El Instituto Mexicano del Teatro tendría como propósitos:
- Velar por el cumplimiento de las responsabilidades del Estado en materia de teatro;
- Garantizar las condiciones óptimas de creación;
- Generar y cultivar un público teatral en México;
- Velar por los intereses de los hacedores y hacedoras del teatro en México;
- atender con oportunidad y eficiencia sus necesidades en tanto ciudadanos (seguridad, salud, derechos, etc.);
- fomentar la formación, la creación, la investigación y la producción teatral en el país;
- difundir los productos de la formación, la investigación, la creación y la producción del teatro mexicano.
2.- LÍNEAS DE ACCIÓN
a) Convocar al Primer Congreso Nacional Virtual del Teatro Mexicano, a realizarse en un sitio web instrumentado ex-profeso, para que de manera plural, respetuosa, rigurosa y argumentada, se discuta el proyecto de ley federal del teatro.
b) Solicitar la asesoría legal para la redacción del documento resultante del Congreso.
c) Cabildear el documento con la Comisión de Cultura de la LXI Legistlatura.
d) Promover que el documento se vote en la Cámara como Ley Federal del Teatro.
e) De manera simultánea, difundir en los medios nacionales y locales una declaración suscrita por los participantes del Congreso y todos los hacedores y hacedoras del teatro en México, en la que se expongan las condiciones actuales, las necesidades y las propuestas del teatro mexicano.
f) Mientras se busca la aprobación de la Ley, convocar al Segundo Congreso Nacional Virtual del Teatro en que, con base en los mismos principios del anterior, se discutan la normatividad, la integración, las funciones y las tareas del Instituto Mexicano del Teatro.El 18-01-2010 Ilya Cazés comentó:
Errata
Dice: "una declaración suscrita por los participantes del Congreso y todos los hacedores y hacedoras del teatro en México"
Debe decir: "una declaración suscrita por los participantes del Congreso y todos los hacedores y hacedoras del teatro en México que así lo deseen"El 18-01-2010 moncada555 comentó:
Me adhiero a la propuesta, así seamos los mismos cuatro gatos que discutimos entre nosotros, sin embargo no estaría de más ampliar la base de participaciones. La idea del congreso virtual suena interesante y bastante chic. Yo sólo agregaría, por lo pronto, que si están de acuerdo en crear tres "mesas" compilatorias, valdría la pena abundar un poco más en estos ejes. Pienso si no sería bueno dedicar una revista especial a desarrollar mínimamente esas tres vertientes para que en cada una de ellas se establezcan de manera natural las aportaciones subsecuentes. Y esa revista sería la convocante del mentado congreso. Por ahí tengo documentos sobre la ley que crea el instituto del teatro en Argentina, así como su ley de mecenazgo (parecida a nuestra ley 226), así que podrían ser documentos de discusión. Sigamos. El 18-01-2010 Alejandra Serrano comentó:
Me parecen muy interesantes las propuestas de Ilya, y por mi parte haré lo propio para procurar un espacio.
Sin embargo, anticipo que en cuento a la reformulación de la Ley 226 de Hacienda existe ya un precedente muy importante en Nuevo Leòn, donde recientemente se aprobó una reforma por adición del artículo 160 bis, a la Ley de Hacienda del Estado de Nuevo León.
En este sitio pueden descargar la propuesta que originalmente se envió a los diputados en dicha entidad. http://teatromexicano.com.mx/iniciativa.pdf
Por otra parte, me parece que debemos arreglar los problemas de las instituciones que actualmente tenemos, o bien considerar la creación de un instituto pero contrapesarlo, por ejemplo, con la desaparición de la Coordinación Nacional de Teatro, porque no creo que lo más óptimo sea seguir incrementando la burocracia cultural y mermar los recursos para proyectos, pero sin duda estas son las cosas que hay que discutirse.El 18-01-2010 Anonimo comentó:
El niño que envidia la mansionsota, Orto, ha vivido en casas igaul bien pagadas por el estado y ?!... Se le recuerda bien por su con fusion performance en el foro sor juana, chequen la critica via net de ese bodrio, el dira que( y cuanto pierde un artista tratando de explica su obra...)en este caso la critica no sabe... si para esa vanguardia tipo starsbuks vamos, prefiero el viejo jarocho... dicen, lo menos, que sus plagios de vanguardias europeas trasnochadas son de gueva. pos si, es mas chic(Moquaeda dixit) una escena de carpa del Palillo o Tin-tan, caray y eso que son comicos, comerciales y de antaño... que es mas neto pagar los derechos como lo hace Bonilla o Cesar Bono y refritear off brodway que lo que este papanatas hace... Por cierto que Bonilla, Cesar Bono, igual que TaVilla han sido, en varios momentos exitos de taquilla, aqui tambien diran que la gente no sabe. La gente que fracasa se vuelven criticos ad infinitum, con vino y anchoas la lado, se comen al colega, como Deiota desde hace uuh!. Lo cierto es que en la provincia si de verdad no hay nada, de recursos.
Amiguitos no se dejen engañar, chechen el pedigri, tres generaciones atras nomas, y veran que... Todas, unas chirinoleras de clase media del df (coyoacan condesa) antes, mucho antes pero no tanto todas las amigas eran, fueron(son) comadres-funcionarios de muchos proyectos publicos e independientes, por ende responsables de todo lo que es ahora su rancho cultural del sur, pero como tiraron las barbies, ahora le dicen a las otras comandres y los niños que crian que los malos de ellos y los buenos de nosotros. Ejemplos, miles!, uno, brazo derecho del bobyo en citru, maestra de ct, otro: la mancuerna de Orto fue ticher en ct(que hasta novia se robo)... Muchos de los admirados buenos artistas cuates del hijo de bobby, Deiota, Monqaeda y Orto se “inspiraron” en ct (xico), cayetano y michoacan, el Ogro ponia grandes casotas a su disposicion, con gran comodidad y mientras echaban a perder alumnos (no solo de ct, tambien sufrimos los de t escolar, en el cut, foro... e igual recordamos al insufrible Larry) las comadres empollaban sus masterpiece que hoy elogian, andate che a preguntales sino. Meros detalles estos, pero ahi les va un trabucle dedicado al hijo de boby’o: Deiota tambien iba a ser parte, gustoso, del stablisment que critican con enjundia ahora porque estaba programado para trabajar en cnt! (para que diera esteriles 3 funciones) con todo e invitados claro, pero, caprichoso, se negaba a la engorrosa normativa de las licitaciones(dijo que a el no lo chiquitearan, pidio cash, 100 mil locos, para empezar) queria una escalera de 80 mtros, uff pero el no es megalomano (su propio equipo lo mando a la chingada) se peino y renuncio. De ahi que el hijo de Bobyo, y deioto podrian rehacer su tesis donde, extasiados intercalen campos semantico-semiaticos, con el titulo: El prianprd teatral, ya dijeron quien es el priista, ellos serian juanitos?
Vean a Oceransky que armo un teatro en toda la extencion de la palabra, con apoyos y sin ellos. Vean a Alicia Medrano que no nomas chillan.
Fieros con el nagual, muy benevolentes con el citru( y... lo que quieran poner, por ejem, eat, la pobre fac, los mini cnas de varios estados) que es, en general otra inst de pena ajena, diganme si no esta pagina esta con mucho mas viva y completa en muchos sentidos, es imaginativa y actual, hoy por hoy esta cumpliendo un gran hueco, o no?...y sin ningun recurso es algo de lo mucho que el citru le debe a la comunidad.(hasta colmos lo balconea, al preguntarse por que no se concluyen proyectos como el diccionario del siglo pasado) Por minima decencias (propuesta)deberia pasarles una lana ya que hacen tu trabajo desde hace un ratote, o no?, jalate al Ligom para que organice tu triste paginaweba donde solo salen epostales de navida. En vez de nomas ver la biga en el de en frente tu igual quedas a deber un chingo mijo. Por cierto que candil de la calle iba gustoso a tirar rollo a la escuela del ogro! critico del discurso pesado era, dicen y se ve es igual de pedante, nomas que sin carisma.
Da risa el hijo de bobyo, (se pondra bueno el tete a tete que se avecina con su mostro...) La verdad es que saca de chismes (de cuates, otros aprendices de dictadores que palomean lo que es vanguardia o no, que trabajan-ron con el ogro, ejemplo, K, que le dice a A, y borondonga a Bobyo) lo que quieres presentar como evidencias, encuere de la hermenautica de la epistamologica y didactico tambien, hasta nos ayuda a desmontar lo que dice que es facil!, quien te entiende canijo!, danos chance de ser como tu wey! (el muy tierno, profe, cree que estamos desvelandonos leyendo el engendro decimononico, y que nos quedamos de a seis, eso solo le pasa a Illys) Pero patrañas mijo, lo que mejor dices de la cnt, fuera de tu envidia y resentimiento, ya se sabia desde años en los que como el dinosaurio estabas ahi, apolillando en el citru, sin decir y sin hacer nada memorable, ahora, amiguitos hasta se atreve a poner de ejemplo esas politicas iguales de autoritarias que la de ahora. Quintinillo diria, incontingente el cabron!!! Gurrola...te saliste de la bacinica cabron!!! Margules, erech un pinshe mershenario sinvergnezha!
De ahi que que Monqaeda, plantee un instituto, para que programas del inba, subvensiones a todos las comadres, vacas sagradas, escuelas(de ratos o no) sean regidas de un modo mas equitativo, aunque la envidia sea algo que ninguna inst puede elimnar, eso es lo de menos, lo de mas es el transformar gremialismo disfrazado de alternativo... por eso, Hijo de Bobyo, toma nota:la poesia es antihistorica, la historia es la pura ironia, en vez de buscar lo nuevo busca lo autentico wey
Todo se deriva de un mismo diagnostico, un estado de cosas entre instituciones y proyectos independientes cuyas cabezotas son han sido funcionarios a su vez...Dice el hijo de bobby o, o deiota (son la misma voz, pues uno al otro le a prueba la nota antes, complacidos) que fue un fracaso la escuela del ogro, suponiendo sin conceder, pero mas en serio, (Colmos estubo mas cerca) que escuela(cut, inba, foro) no suelta desempleados? De esos jovenes que no puede armar un concepto fuera de escuelas que todos ustedes, juntos fundan... no los hace responsables?, no solo el ogro la caga, pero su reclamo es que solo le hacen caso a el y solo le dan dinero a el!!!! Y de vez en cuando tocan el gran pedo, chido, pero hay que hacerlo viendo=nos todos en el espejo y viendo experiencias no solo se desgarren las medias, y no solo ustedes tienen la formula como no, para encontrar lo “nuevo”... (pidiendo su taco en los mismos foros, osea bajo la misma logica de un sistema cultural caduco!) otra vez Monqaeda es mas neto al decir que ya estubo con los museos, dejenselos a tabique!!... a pero diran y el dinero, bueno si es necesario pero para crear no es LA condicion sinnencuanon. Bobio deberia de hacer una invstigacion de este tipo de experiencias que las hay, a ver otra vez a hacer la tarea al Direc... Miren a los colectivos de circo hoy por hoy con dificultad y desaire de ustedes los finos, con errores y aciertos, estan configurando una de las perspectivas mas vitales del interprete, fuera de los espacios academicos de las rancias diarreas emocionales, sus colectivos son autosuficientes! Con planta academica siempre rotante, y diversa, con flujo permanente al extrajero( otra vez monqaeda, y su pluri fragmentacion estetica, good!)
Por eso amiguitos!(Colmos, todavia estas muy chiquito, pero puedes salvarte de las filias fobias heredadas de tu(s) tio(s), checate a los agnosticos veras, la culpa no necesariamente es malo sentirla, asi no te vuelves cinico, como tu tio que hace medio año estaba a punto de trabajar para la cnt!) no se sorprendan tanto ademas ya comienzan las propuestas de verdad, con los cuatro fantasticos (y yo) asi que ni hacer caso al postramatico, pide camorra pero este pleito viene de otros Karmas que no tienes(n)) por que comprar. Detras de esto estan otras caras, todos espias dobles, colaboradores de unos y otros, ladinos pues mientras en un lado aprueban y le dan cuerda al ego del tlatoani en turno, al final son responsables de este stablismento jodido¡?!(cnt, coord, citru, helenico en algunos aspectos, cut, en algunos, ct, idem eat… mas lo que le pongan)
Por eso, otra vex Al Munqaedo, es mas honesto, cachetea con guante blanco, aunque ni se da(n) por aludida la vacota del citru. Almunquaeda plantea los temas que pue que aceptarian todos para discutir, (con ilya como moderador) se espera que organice el citru, ya no con este canijo, que al menos aprenda algo de Deiota que renucio a su direc de la calle por que ya empolillaba, lo dijo desde en denantes, good!
Recomendacion al hijo de bobbio, si su idea era cagar todo pues que mande su errata (por que tambien a su correteador, al parecer enbebido de felicidad por el texticulo que le presento previamente, el tierno el ruco, que pide elegancia de los contrarios, ay manita, tratame suavemente, se le paso esto) ya que se le salio un elogio al Ogro, al que por fin se le enfrenta... dice que no todos(no quiere herir a cuates?) los que tiene en su seleccion son los mejores a) osea que unos si lo son y b) es pregunta, derivada de su comparacion implicita. Quienes si son los mejores tomaron clase con el en su escuelita, mas importante, quenes y donde estan esas estrellas desconocidas!
Pd para deioto, le recriminan al “creador” muchas cosas y tienen algo de razon pero que se recuerda del gran enterradorr deito? Una escena siquera? Quiso ser director, quiso ser dramaturgo el pobre!. Se siente solito y molesta a gente que se debe estar divirtiendo mucho mejor en el mas alla, como para hacer caso de las las evocaciones de este ruco chafa, pero bueno por ejemplo Torres Laphan, en el la escuela de Silvia pinal, hablaba de los chismes de los direcs, Margules, Gurrola, y Tavira, se cabuleaban entre si, acidos, pero nunca salio el nombre de Deiota por que nada buena ha hecho desde siempre....pero pronto va a ladrar y querer morder, que divertido!
...salu!
El 19-01-2010 Alejandra Serrano comentó:
Me parece que lo importante de hacer estás reflexiones, o bien el Congreso completo, es ir poco a poco particularizando y llegar a objetivos bien específicos con líneas de acción y de trabajo. Lo ideal es que quiénes se inscriban al congreso estén con la disposición de seguir con las metas trazadas y no que se quede en la pura reflexión. Tenemos que empezar a accionar. Yo por mi parte, me apunto.El 19-01-2010 Saúl comentó:
Aparte de la CNT... alguien sabe que pasa con la compañía de puebla? quedaron de publicar los recultados desde ayer y hoy nada sabemos pero sí van a querer que quienes queden o quedemos seleccionados nos presentemos a trabajar puntualitos avisándonos a última hora.El 19-01-2010 Administrador comentó:
La lista de los aceptados en la Compañía de Puebla la puedes ver en: http://www.complejocultural.buap.mx/talentoC.htmlEl 19-01-2010 Ilya Cazés comentó:
Luis Mario: sé que el tema quedó atrás pero, dado que alguna vez te preguntabas cómo era posible que la CNT se brincara a la propia Coordinación Nacional de Teatro, quiero comentarte que acabo de recibir información del IFAI (es pública, se puede consultar en www.infomex.org.mx, con el folio 111610002260) según la cual se afirma oficialmente que "la Compañía Nacional de Teatro es hasta hoy un Centro de Trabajo dependiente de la Subdirección General de Bellas Artes. El documento en el que se asienta lo anterior está firmado por el propio subdirector gral del INBA, Sergio Ramírez Cárdenas. Pues aparentemente, la CNT no depende de la Coordinación Nacional de Teatro. El 20-01-2010 moncada555 comentó:
Creo, Ilya, que la precisión no desestima la observación inicial; es el INBA la dependencia encargada de definir las políticas públicas para el teatro (incluida la CNT). La Subdirección General del INBA delega en la Coordinación la instrumentación de dichas politicas que, a final de cuentas, representan a la institución en su conjunto. Por algo es el INBA el que publica un plan de desarrollo donde articula las propuestas de sus distintas áreas. Por otro lado, yo nunca afirmé que la Compañía dependiera de la Coordinación, sino que ésta, al ser la que diseña las políticas y estrategias gubernamentales en materia teatral, debería tomar en cuenta la inserción de la CNT en dichas políticas. SaludosEl 16-05-2010 Freida comentó:
Don't you recognize that it is high time to get the loan, which would help you.
* El correo no será visible a los usuarios del sitio.