En el marco de la pasada XXX Muestra Nacional de Teatro en Culiacán, Sin, Mario Espinosa ofreció una conferencia denominada Políticas culturales y las artes escénicas. De ésta se presenta a continuación el fragmento en el que refiere a la Compañía Nacional de Teatro.
“...si se habla de compañías estables debería haber por lo menos tres, los franceses tenían una sola que era la Comedie française, ahora tienen cinco. Eso le da sentido a un proyecto nacional, con cinco instancias, cinco proyectos artísticos diferentes, autónomos y con presencia en todo el territorio. Eso hubiera sido más sensato, pero bueno tenemos una Compañìa Nacional.
“Venimos de una experiencia donde hubo una Compañía Nacional y hubo críticas a esa compañía del maestro Solé, pero fue un momento de auge, un verdadero referente, aunque sea para hablar mal de ella, fue muy importante. Poco a poco le bajaron el presupuesto, hasta que desapareció. Qué tipo de sociedad tenemos que cuando los proyectos dejan de funcionar, en lugar de renovarlos, se desaparecen. Cuando esa compañía estuvo en auge tuvo una cantidad de recursos importantes y para recuperar el proyecto se tardó 20 años.
“Aunque el modelo de Compañía Nacional no sea el que más guste, esta compañía debería tener las opciones de, uno, que esté armada como equipo y tenga autonomía artística y dos que rinda cuentas. Que tenga un contrato por un tiempo determinado, porque actualmente no se sabe si será un año más, una eternidad, o cuánto. Se necesita tener un tiempo determinado para desarrollar un proyecto y saber qué resultados hay que evaluar. Es lo que hacen las compañías estables, si el proyecto no funciona se cambia, se cambia de responsable, no se desaparece el proyecto.
“Es importante que exista una compañía estable, pero debe ser un proyecto que todos conozcamos y con una evaluación después de cierto tiempo. Cuando ese proyecto no funcione, que haya la posibilidad de hacer otro proyecto distinto, ahí mismo, con ese mismo presupuesto y no que desaparezca para siempre.
“Hay quienes argumentan que sería mejor que ese dinero se invirtiera para el teatro, en la Coordinación Nacional. Mi experiencia en estos mundos me ha enseñado que cuando un proyecto desaparece, desaparece. El presupuesto no regresa, se va para otro lado, para quien luche más fuerte por esos recursos. Si desaparece la compañía va a ser una pérdida.
“Creo que es importante que exista una compañía estable, pero no puede ser una cosa personal, tiene que ser un proyecto institucional que delega la responsabilidad a un equipo creativo, que tiene que revisarse, cuando eso no funcioné se cambia a otro proyecto distinto, con otro equipo.
“Si es nacional tiene que ser un proyecto que refleje esa aspiración. No quiero decir representar como una selección nacional el “teatro que debe hacerse”, porque eso sería cerrar los ojos a la pluraridad de movimientos, a la multiplicidad de voces, en fin. Una voz no puede representar a todos, ni tampoco un proyecto puede dar gusto a todas las tendencias artísticas.
“Por último una compañía nacional tiene una responsabilidad muy grande con el manejo de los recursos, es decir tiene que hacer proyectos económicamente razonables, porque son dineros públicos. Ahora, con una compañía como ésta, yo sí pienso que es mayor el costo si desaparece que si se le mantiene y que más bien habría que cuidarla, que sufra las transformaciones necesarias para que sea un proyecto institucional, que sea permanente y que se revise cada cierto tiempo, pero que continúe”.
Escucha la conferencia completa en: http://www.teatromexicano.com.mx/revista/articulo.php?id=260
Imagen: Edip en Colofón, dirección: Mario Espinosa.
Foto: Sergio Carreón/ CNT
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