Dentro de la Muestra Estatal de Teatro Poblano Héctor Azar 2009 se representó en el interior de una camioneta, la obra La ruta , dirigida por Amancio Orta, la cual comenzó desde el momento de abordarla.
El espectáculo se desarrolla en una combi que funciona como espacio teatral donde, sin lugar a dudas, se podría desarrollar una propuesta interesante. Ante nosotros transcurre el diálogo entre dos actores, Él interpretado por Víctor Rubén y Ella por Gloria Gracia, donde ambos actores olvidan la cotidianeidad de su espacio teatral. Ellos discuten sobre sus problemas de pareja referentes a dinero y sexo. No hay evolución de los conflictos. El conflicto central radica en que Ella lo mantiene a Él y Él no la satisface sexualmente. Descubrimos, mientras nos llevan por las calles de Puebla que Él ha tenido varias amantes y Ella uno. Al fin se bajan. El chofer y director lleva a los espectadores de regreso a Espacio 1900 y bajamos sin haber sentido ningún interés en los diálogos.
Según dice en el programa de mano, se trata de un experimento, ¿pero qué clase de experimento es, si es una copia de algo que se hizo en el 2004? Sobrevivir: de los simbióticos problemas de los musgos y otras parásitas, de George Albert Knight, pieza en un acto original de Fernando Martínez Monroy estuvo en temporada del 2 de junio al 3 de diciembre del 2004, dentro del espectáculo La ruta , que se presentaba en una camioneta del Centro Cultural Helénico. Y no es que en el teatro algo que ya se hizo no se pueda volver a hacer, pero no se le puede llamar experimento.
Si hubo experimento, falla porque no se crean las bases para hacer teatro invisible, término acuñado por Augusto Boal a quien cito: “El teatro invisible es teatro. Cada pieza debe tener un texto escrito, que servirá de base para la parte llamada foro. Este texto se modificará inevitablemente según las circunstancias para adaptarse a las intervenciones de los espectadores” (Boal, 49). Queda claro que se trata de una propuesta teatral donde el texto debe, como ocurría en el caso de Martínez Monroy (director y dramaturgo) adaptarse a las reacciones de los espectadores. En este caso no hay dramaturgo que los apoye y se quedan con el texto base de Monroy. Tampoco se dan reacciones por parte del público. Por lo tanto no hay teatro invisible, la propuesta se pierde porque el público debía ignorar que está ante actores y por ende nunca entra en la dinámica de recorrer, como un pasajero más, una ruta cotidiana donde una realidad, la de “Él” y “Ella” deberían irrumpir y afectar la propia realidad.
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