Dentro de la Muestra Estatal de Teatro Poblano Héctor Azar el 16 de Noviembre se presentó El homosexual o la dificultad de expresarse. Para poner en escena esta obra no basta con ser homosexual. Se necesita rigor, creatividad, imaginación y talento para darle sentido a “lo universal” de uno de los textos más importantes de Copi.
El reparto de Lenguas Prietas en este montaje es el siguiente: Mme. Simpson (madre y amante de Irina) es interpretada por Marco Polo Rodríguez; Irina (personaje protagónico de la obra) es interpretada por Iliana Zemnyace; Mme. Garbo (profesora de piano y amante de Irina) es interpretada por Gabriela Cortés; el Oficial Garbenko (esposo de Mme. Garbo y amante de Irina) es interpretado por Ramón Solana y el General Pouchkine es interpretado por Carlos Parraguirre.
La obra, en síntesis, cuenta una historia sencilla a través de estos cinco personajes transexuales que ¿por su transexualidad? han sido deportados, cuestión que no se entiende ni se atiende en el montaje de Marco Polo. Irina está embarazada y no sabe de quién es el hijo, pero aborta cuando aparece en escena Mme. Garbo quien cree que es la madre-padre del hijo de su alumna de piano, Irina. Mme. Garbo está enamorada de Irina por lo cual decide ir por su amante para llevársela con ella y el fruto de su amor a China. Al principio la madre intenta echar a Mme. Garbo de su casa, pero después la obliga a quedarse y a declarársele a Irina e incluso acepta la invitación de viajar con ellas a China. Una serie reiterada de mutilaciones se convierten en el principal obstáculo para que Irina haga este viaje a China. La última mutilación es la de su lengua. Mutilación que expresa una resistencia poética de lo que Copi nos dice con esta obra y de lo lejos que se queda el montaje que nos compete analizar.
El principal acierto de la puesta en escena está en que el personaje protagónico, Irina, es interpretado por Iliana Zemnyace, una joven actriz a la que le hemos visto capacidad y talento que, con experiencia y formación, tendrá mucho que dar y decir dentro del ámbito teatral. La joven actriz, además de estar en casting, logra construir y sostener de principio a fin un personaje tan complejo y rico como el de Irina. En su interpretación del personaje de Irina vemos transiciones dramáticas, impulsos, proyección de energía, gestos e intenciones. Hay, en pocas palabras, evolución y transformación del personaje.
Dicho esto paso ahora a señalar los obstáculos extra-dramáticos a los que se enfrentó el espectador de esta puesta en escena. Los errores de dirección son múltiples. Hay una mala interlocución de (La Madre-Amante de Irina) que es interpretada por Marco Polo Rodríguez, en el personaje de Mme. Simpson (quien a la vez dirige). A diferencia de Zemnyace se queda en lo externo y afectado del personaje, sin ocuparse de lo humano. Su personaje habla siempre con un tono y acento que más que otorgar fuerza le quita el sentido a lo que dice. Por otra parte incurre en el vicio de gritar y melodramatizar. El tono del director-actor transita entre el cabaret, el circo y el teatro de fenómenos, en tanto que el texto bien puede equipararse con el tono de las películas de Bergman o el de las novelas y cuentos de Kafka. Se trata de un tono donde lo monstruoso es una metamorfosis más de lo humano y por ende se expresa a través de lo más inexpresable: el tema del amor homosexual.
Zemnyace sola, logra conmover y llevar al aplauso de un texto que, vale la pena señalarlo, implica riesgos y rigor si es que se quiere lograr con él algo que mueva a nuestra sociedad a la reflexión —sobre todo en una ciudad como Puebla—. Obras como la de Copi, mueven a establecer más preguntas que respuestas en torno de lo humano y monstruoso del amor en sociedades como la nuestra. Aplaudo pues a esta excelente actriz.
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