La appassionata es el primer texto dramático publicado de Héctor Azar, editado por primera vez en 1958 por Juan José Arreola en la ahora célebre colección de Libros del Unicornio. La appassionata es, ante todo, una obra donde se funden la poesía y la realidad a través de diálogos teatrales plenos de significado donde, el sentido del humor y una realidad de pobreza extrema, contextualizada dentro de una casa de vecindad de nuestro país, hacen que los personajes de esta familia se conviertan, gracias al genio de Azar, en personajes universales que trascienden las fronteras del realismo y de su mexicana realidad.
Hay que apuntar que la temática que nos cuenta la historia de esta familia y de cómo se reencuentran en la muerte, puede emparentarse con la obra narrativa de Rulfo, sólo que Azar la traslada al ámbito del teatro, para mostrarnos el reencuentro de una madre con su hijo muerto (la historia inversa de Pedro Páramo.) Es, en resumen, el regreso del personaje de Canario que viene del más allá para llevarse con él (y con su esposa) a toda su familia. En este punto el texto nos hace pasar de la realidad al nivel de lo fantástico. Junto con la esposa del hijo se encarna una alegoría mexicana, el personaje emblemático de José Guadalupe Posada, La Catrina. Azar usa este personaje para potenciar el sentido teatral y dramático (tragicómico) de esta obra en que la familia entera y una vecina, transitarán de su precaria realidad a la plenitud que se les ofrece a través del viaje a otra forma de vida.
La appassionata es un montaje de Teatrofilia AC dirigido por Amancio Orta. El reparto está integrado por Iris García Cuevas (Gardenia); Vlad Villegas (Sagitario); Julieta Hamilton (Floralinda); Héctor Tóriva (Modestino); Lila Rodríguez (Marchitania); Luigi Zepeda (Canario); Esther Lídice Salgado (Cangrina); Omar Karim (Piropo); Roberto del Castillo (Ángel Nuncio) y Susana López (Catrina). Los actores están, en la mayoría de los casos, fuera de casting. Además incurren en el vicio de ilustrar y caen, la mayoría de las veces en el tono del “melodrama” cuando se trata, según el texto del propio Azar, de una “tragicomedia”, pero no alcanzan, en ningún momento esta mezcla que surge, como sabemos, de los dos géneros mayores de los que se deriva todo el teatro.
Julieta Hamilton representa a Floralinda que, según el texto de Azar, es una adolescente; lo extraño del casting radica en que vemos una adolescente que cuando se ríe se le notan las arrugas y su voz afectada nos refiere, más que a una niña o una jovencita, a una mujer con algún problema mental o de madurez. Piropo, en su única aparición, deja de ser el personaje de Azar para transformase, gratuitamente, en Omar Karim quien empieza sus parlamentos con un volumen que nos hace pensar en un intento de teatro intimista que tira a la basura con unos gestos groseros, desconcentrados y arbitrarios que buscan la risa fácil, y que nos recuerdan la atmósfera de las películas de “Ficheras”. Iris González en vez de tocar el carácter tragicómico de Gardenia, se agarra de un tono melodramático, lacrimoso y falso propio de las telenovelas; el Ángel Nuncio interpretado por Roberto del Castillo usa un volumen tan alto, como si estuviéramos en un enorme teatro y con una dicción perfecta que, desgraciadamente se queda hueca por la falta de intención y sentido en lo que dice. Vlad Villegas no crea personaje alguno y los niños, Héctor y Lila, son lo mejor de la obra porque a pesar de que no son tan niños, están por su tamaño y delgadez en casting y con su propia intuición, aún sin vicios, logran construir y mantener, del principio al fin de la obra, unos personajes vivos que reaccionan y hablan con intenciones adecuadas a las situaciones escénicas en las que participan.
El personaje de Canario, aparece en escena maquillado como si se tratara de una fiesta de Halloween. Orta decide poner en escena al hijo muerto ensangrentado con un tiro en la frente. Ilustra, debilita y omite por ende el tránsito de la realidad a lo fantástico con lo cual tira por los suelos el potencial alegórico que re-significa, en el nivel de la representación escénica, la llegada de la muerte que se nos plantea en la obra.
La appassionata se presentó dentro de la Muestra Estatal de Teatro Héctor Azar 2009. Como siempre lo invitamos a que sea usted quien genere su propia opinión y que asista a ver esta obra.
El 11-01-2010 Fernando de Ita comentó:
De entrada, me contenta hallar una nota de teatro enterada del asunto que trata. La "Apassionata" de Héctor Azar es una de las obras mas logradas del teatro barroco del autor poblano. Como bien dice Pineda, el tema de la obra es rulfeano y aunque tiene tintes tragicomicos también participa del esperpento valleinclanesco. Es de los mas cabrón dar ese registro porque está, para los actores, entre la lucidez y el delirio, la blasfemia y la bufonada. El esperpento es la exposición escandalosa de lo real.El 11-01-2010 fernando comentó:
O sea que la crítica nomás existe en el df? me parece por parte del señor de Ita una falta de respeto, ignorar y burlarse de los comentarios que se hacen en los "ranchos", como él lo menciona; es desagradable y reprochable su actitud. Y luego sin haber visto la obra se atreve a "criticar" tal crítica, es penosamente bochornoso.El 11-01-2010 Alejandra Serrano comentó:
Nada más a manera de aclaración, me parece que Fernando no está familiarizado (ni tiene por qué), con la trayectoria de su tocayo. De Ita, no vive en el DF, conoce bastante el teatro de los estados y cuando dice "rancho" lo dice desde ahí mismo y sin ninguna intención denostativa. Quienes lo conocen lo saben, lo menciono para disolver el malentendido.El 12-01-2010 fernando de ita comentó:
Gracias, Alejandra, por la aclaración, pero me parece que mi tocayo sí debe conocer la trayectoria de quien critica porque el sentido de mi comentario va por ese camino. La desinformación, la ignorancia, el aislamiento son, como bien sabes, algunos de los factores que tienen a la crítica de teatro en "provincia" tan mal parqueada.* El correo no será visible a los usuarios del sitio.