10 Comments

  1. Connie
    15 mayo, 2020 @ 6:44 am

    Me fascinó su texto, maestro Rodolfo, como todo lo que he leído de su pluma. ¿Me podría indicar en qué libro aparece esa cita de Octavio Paz? Llevo mucho tiempo buscándolo. Gracias y felicidades por su maravillosa episteme y prosa.

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  2. Fernando de Ita
    15 mayo, 2020 @ 1:21 pm

    La maldita manía de expander un texto en beneficio propio. Es evidente que mi texto era una simple reacción a la experiencia de ver un acto teatral por streming. Daba el contexto de un niño que creció en la era previrtual para situar mi postura ante la mutación tecnológica y terminaba ejerciendo el soberano derecho del espectador, no de dictar sentencia sino algo más simple: dar mi punto de vista. Ya en la polémica puedo citar al clásico :si todo es teatro nada es teatro. Es un hecho que la tecnología ha modificado al teatro y que lo seguirá haciendo. Solo rompiendo los límites del teatro el teatro cumple su devenir histórico. Eso no impide que una gente de Teatro prefiera ver teatro en vivo que por Internet. La experiencia de ir a un parque de Berlín para hallar un teléfono que te comunicaba con un call center en Calcuta, que menciona Rodolfo, me pareció tan intrascendente como ponerte a platicar con la voz que te jode las mañanas recordándote tus deudas. Que Rodolfo mencione el testimonio de oídas de un sujeto que descubrió ahí su desolación para legitimar su argumento no es digno de él. Por el contrario, cuando vi en Sarajevo el montaje de Rimini Protokol sobre la sustitución de la voz humana de los pregoneros musulmanes que cantan desde los mineretes la gloria de Alá, por la voz de un famoso cantante egipcio, me conmovi hasta el llanto porque junto a la historia grabada de los pregoneros, lo que estremecía al espectador era la presencia física de esos humildes cantores de la divinidad. Se preguntaba en fb una querida amiga de Monterrey si no había una presencia real en la video llamada que alguien le hace a un ser querido aislado por la pandemia que nos metió en esta discusión. Le respondí que si porque era el último recurso ante la muerte, pero que no dejaba de ser una sustitución del último abrazo al ser amado, magníficada precisamente por el hecho de no poder tocar ese cuerpo que está a punto de morir. Como dice el maestro Zapata incluido aquí por Rodolfo como otro ejemplar de la era del hielo del teatro: que hagan lo que se les dé su chingada gana con sus manías, pero que no le digan teatro. Brecht dixit.

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  3. antonio xuñiga
    15 mayo, 2020 @ 2:48 pm

    El teatro más revolucionario hoy, el más confrontante, será el que simplemente ponga el cuerpo frente al esectador. Todo lo demás es una estrategia de salud. Teatro a pelo, teatro clandestino, teatro como es el teatro, será la incognita a resolver. No como la representación de la representación del tik tok que se anhela. Esta trancisión que vivimos por la pandemia, no es más que eso, una transición. La vida, tenrá que volver, no la normalidad, si el teatro que es teatro, sigue siendo teatro o queremos que siga siendo teatro. Leo por aqui y por allá, a los que ven en el zoom la panacea, la tabla de salvación. Juegan de pronto a inventar el cine, pero este ya se inventó hace más de 120 años. El teatro, ese que ahora parece espectro de otros tiempos, dicen, no se volvera a hacer como se hacía y hay que entenderlo. También se dijo precisamente lo mismo cuando se inventó el cine, cuando se inventó la televisión 50 años después del cine. El teatro igual siguió compartiendo sudor y lágrimas y gotitas de fresco olor a muerte. No va a parar. Como habremos de seguir haciendolo, es la pregunta. La respuesta no será una. Algunos se meteran para siempre en los brazos estereofonicos del teatro en casa a traves del zoom, y tal vez otros, no pocos, se aventuraran a la experiencia de vida o muerte de estar frente a frente con el otro.

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  4. Martín Zapata
    15 mayo, 2020 @ 3:57 pm

    Nunca he pensado en obtener el Premio Nobel con mis publicaciones de Face Book; yo lo único que digo es que el teatro virtual no es teatro, sino «video teatro» o algo así, que está por encontrar su nombre. No encuentro nada peyorativo en llamarlo «video teatro»; en la danza se hace «video danza», desde hace muchos años, y es algo muy chingón. Cuando Pina Bausch mezcló el teatro con la danza lo llamó «teatro danza» y es una maravilla. Simplemente es una cuestión semántica; llamar las cosas por su nombre. Y sí, ojalá que el teatro tampoco sea literatura… Un abrazo.

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  5. Irene Repeto
    15 mayo, 2020 @ 4:09 pm

    Afirmar que algo no es teatro en tiempos de expansión de las artes tiene unas repercusión inevitable en la comunidad teatral que está encerrada en casa y con hambre de nuevas propuestas. Hay más propuestas de teatro virtual que no son simplemente en streaming. El viernes pasado pude asistir a la función de la compañía madrileña Vladimir Tzekov que acoge el Teatro La Abadía. Hoy viernes 15 repiten la experiencia a las 14hrs, hora de México. Les dejo el link por si quieren probar: https://www.teatroabadia.com/es/temporada/613/visita-guiada-a-una-sesion-de-bdsm-no26/
    Yo tengo un especial interés en esta compañía, así que puede ser una opinión demasiado atravesada por lo subjetivo (¿qué no lo es?), pero pienso que ellos proponen, en esta pieza, una interacción diferente con el espectador, y consiguen que el espectador interactúe con el dispositivo de una manera particular y tenga una experiencia única e irrepetible, como ocurre en el teatro (y en otras tantas experiencias).
    Parece ser una cuestión de gustos y de afinidades… Yo también soy una apasionada del ritual presencial que implica el hecho teatral, pero si se es un hacedor e investigador del teatro, debería interesarnos toda manera de abordar el teatro e imaginar sus posibilidades, aunque no nos pongamos la camiseta.

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  6. Rodolfo Obregon
    15 mayo, 2020 @ 5:24 pm

    Qué bueno que Fernando traiga a cuento al clásico. Pero no sé a cuál se refiere, porque el auténtico se llama Roland Barthes y la frase dice «si ya todo es teatro, ¿qué espacio queda para el teatro?». El matiz es importante, porque en el rancho sin luz nuestro villano favorito se la fusiló impunemente y la editó para legislar y fortalecer su feudo. Y ese es siempre el peligro del asunto. Y la frase, como se puede entender, no tiene que ver, como piensa Toño Zúñiga, con el descubrimiento de zoom o la pandemia. Es algo que está en la realidad hace ya muchos años. Y la respuesta a la pregunta de Barthes es justamente lo que originó el trabajo de Rimini Protokoll que Fernando describe, como siempre, con maestría. Al revés del pope local que elimina la pregunta y se atrinchera negando la realidad de un mundo donde las diferencias tajantes desaparecieron y las circulaciones entre presencia y mediación, distancia y cercanía, presentación y representación son mucho más complejas. Lo mismo que en el teatro.

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  7. Rodolfo Obregon
    15 mayo, 2020 @ 5:27 pm

    P.D. Connie: la cita de Paz es de «El arco y la lira».

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  8. Fernando de ita
    15 mayo, 2020 @ 6:57 pm

    Como me han preguntado si me ofendí por la discrepancia de Rodolo con mi nota, respondo que es un privilegio que una de las inteligencias más preclsras de nuestra escena utilice un texto mío para lucirla. Por supuesto que estoyy de acuerdo con él cunando dice que lo esencial para hacer teatro es preguntarse que teatro y para qué. Cómo no estarlo si llevo 20 años preguntando en mis talleres de crítica : teatro para qué y teatro para quien. Como mi nota no tenía otra pretensión que dar testimonio de una experiencia me parece correcto decir que Rodolfo leyó demás para presentar su argumento. Ser viejo no me impide ver el futuro, así que también concuerdo en que eso que llamamos teatro tendrá varios derivaciones y una de ellas será la virtualidad. Repito lo que comente sobre el estupendo Meme que me dio mis 15 segundos de fama. Yo lo único que afirmó es que es mejor el amor carnal que el virtual. Me alegró el día que me llame Pope de pueblo porque esa es mi aspiración. Acaso para el es una ofensa porque su ambición es más grande: Pope Metropolitano. En cuanto a la frase que le alteró el humor, pensé que había entendido la ironía. Citaba yo a Luis de Tavira. Rodolfo, salud, caro amigo.

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  9. Martín Zapata
    15 mayo, 2020 @ 7:31 pm

    Pensé que el papa local era yo, porque el saco estaba confeccionado a mi medida.. Por si las moscas, debo decir que, a partir de ahora, aceptaré el pensamiento de avanzada, sin importar que el gato sea liebre y que el sentido común desaparezca. Larga vida al teatro, sea virtual, radiofónico o en fotonovela.

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  10. Rodolfo Obregon
    15 mayo, 2020 @ 8:03 pm

    Mi queridísimo Fernando (y otra vez de refilón, Martín): lamento ahora arruinarte el día pero obviamente con el Pope me refería también al cacique flaco de Coyoacan. «Todavía hay clases, óigalo bien…» Un abrazote!

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