5 Comments

  1. Cora Cardona
    27 marzo, 2020 @ 2:07 am

    Fernando,
    Precioso articulo, bien pensado.
    Gracias,
    Cora

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  2. Norberto Bogard
    27 marzo, 2020 @ 4:17 am

    Brillante artículo, Fernando, una reflexión que mueve a abrazar más profundamente el teatro, ese enfermo terminal que siempre goza de buena salud. No abandones nunca el teatro, te lo pedimos como coro griego.

    ~Norberto Bogard

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  3. Luis Romani
    27 marzo, 2020 @ 5:17 am

    Me gusta en el texto. La reflexión es buenísima, acertada, pero también me inquieta ese «otro» afán de no permitirle al teatro evolucionar, quizá por eso le ha ido tan mal al teatro durante muchos otros, parece que siempre está en una constante lucha entre amarrarlo a su historia pasada o desbordarlo en alguna ocurrencia de «los tiempos modernos». Yo creo que estaría mejor reflexionar sobre ¿qué es un teatro hoy en día? si nuestra realidad cada vez muta más a contenerse en un dispositivo que es capaz de revolvernos las tripas y producir un convivio que muchas veces supera a nuestro espacio tangible… también puede ser capaz de generar la fugacidad que da luz al teatro. No sé. Todas las artes parecen no tener tanto conflicto en vivir en otra plataforma, excepto el teatro. Tal vez ahí haya una reflexión más honda. En fin. Siempre es grato leer al maestro De Ita.

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  4. Susana Frank
    27 marzo, 2020 @ 6:12 pm

    Magnifica reflexión Fernando. Lo efímero es el secreto esencial de la inmortalidad del teatro y la resilencia de la vida misma, tan amenazada hoy por hoy . La realidad nos orilla a vivir un día a la vez y a contemplar el momento presente todo el tiempo, al igual que el teatro.

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  5. Lorena Illoldi
    28 marzo, 2020 @ 12:13 pm

    Gracias.Certeras y sabias palabras, dichas con donosura.

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