3 Comments

  1. Ilya Cazes
    27 Octubre, 2016 @ 9:02 pm

    La aportación de Martín me parece de lo más sana, honesta y congruente, pertinente y puntual, valga la lluvia de adjetivos. Discutir sobre Luis de Tavira (la persona y el personaje) no va a a rosar siquiera el supuesto debate sobre la CNT que anunciaba uno de los artículos anteriores, y mucho menos tocar el fondo de este asunto que a todos nos atañe.
    Se me ocurre, a partir de la intervención de Martín, y sin miedo a la diferencia y al desacuerdo, que bien podrían dividirse fragmentos del queso Oaxaca en tres cajas bien diferenciadas:
    Una dedicada a todos los juicios que se deseen emitir sobre Luis de Tavira (otra vez, la persona y el personaje), anécdotas, deudas, aclaraciones, chismes y demás;
    otra muy distinta, destinada a construir, desde la reflexión, la decencia y el respeto, las causas comunes y los espacios de encuentro y conciliación que tanto urgen;
    y una más, en la que se conciba, se analice y proponga un modelo de CNT acorde a las necesidades reales del teatro en TODO el país, que satisfaga las demandas y requerimientos actuales que una institución de este tipo estaría llamada a atender.
    En la medida en que pudiéramos enfocar nuestras capacidades imaginativas y nuestra inteligencia personal y colectiva a discernir cabalmente los blancos de la discusión, sería posible entonces que las tres cajitas cumplan su cometido efímero y desaparezcan naturalmente una vez agotadas las misiones de cada una.
    La caja uno lleva años llenándose y no se ha llegado a nada. La caja dos es, ciertamente, un sueño a larguísimo plazo. Pero la caja tres es fundamental, prioritaria, porque de ella podría surgir un proyecto renovador, esperanzador y común. Es el planteamiento colectivo de ese proyecto, creo yo, el que pudiera fungir como un contrapeso.
    Los ecos y las olas, entretanto, se quedarán en eso hasta diluirse en el silencio.
    ¿Por qué no armamos, pues, una propuesta de modelo de CNT que se pueda plantear a las autoridades para refundar en serio esa Compañía de una vez por todas?

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  2. Luis Mario Vivanco
    27 Octubre, 2016 @ 11:28 pm

    Ojalá me equivoque

    Un par de inquietudes me rondan la cabeza cuando pienso en este tema tan controversial y a la vez tan simple. De niño, mi padre me decía, cuando quieras quitar algo, lo que sea, piensa primero que es lo que quieres colocar en ese sitio, incluso el vacío. Sobre todo el vacío, pienso ahora, porque es lo que menos se pretende.
    Si sucede, como es casi un hecho que suceda, que Luis de Tavira deje la Compañía Nacional de Teatro, ¿quién quedaría en su sitio? Inteligencia, audacia, astucia, diplomacia, investidura, arrestos y un vivo interés. Hay varios candidatos, ya lo creo; no muchos, por cierto. Pacheco ha dicho, “quien mata al mosntruo y toma su lugar, se convierte en el monstruo”. ¿Quien quedara, tendría la facultad de proponer un programa de actividades para la CNT con el que todos los que ahora han protestado estuvieran de acuerdo?, ¿qué ocurriría con los que no estuvieran de acuerdo?, ¿será que alguno de los posibles candidatos tenga ya una propuesta viable, democrática, inclusiva y propositiva?, y si dicha propuesta existiera y esa persona ocupara el cargo, ¿tendría las facultadas para emprenderla y sostenerla?, porque eso supondría todo un cambio de circunstancias.
    Sucede que coincido en muchas de las cosas que se han dicho en estos días sobre Luis de Tavira y la Compañía Nacional de Teatro, tanto a favor como en contra, pero sobre todo aquellas que han argumentado. Recuerdo una entrevista que le hicieron a Salvador Dalí, donde le preguntaron qué era el surrealismo, sin dudarlo respondió: el surrealismo soy yo. Y vaya que lo era. Pregunto, por irracional que parezca, ¿no es Luis de Tavira un concepto ligado estrechamente a la CNT?, creo que sí, por lo menos la Compañía Nacional de Teatro que hemos podido conocer en los últimos años, y acaso la más sólida de todas. Debe ser también, me atrevo a decir, el proyecto más ambicioso de Luis de Tavira. Y a pesar de todos las cosas oscuras y complejas que dicho proyecto puede suponer, tiene dos méritos magnifcos e indiscutibles: ha puesto a trabajar incansablemente a un gran número de actores, creativos y técnicos, y a cambio les ha procurado un salario digno. ¿Son discutibles las designaciones?, sí, algunas, pero no la mayoría, ni siquiera una parte significativa.
    Si “quitamos” a Luis, como parece que sucederá, ¿qué quedará en ese sitio? Por lo pronto, ¿será que permanezcan los arreglos, los acuerdos, los logros económicos, que ahora como sea son un privilegio para la comunidad teatral?
    ¿Era Usigli quien decía que el teatro es un espejo que se pasea por la vida? En este país,
    unos pocos tienen mucho, y muchos tienen muy poco. Y al elegir no nos confundamos. Nietzsche decía, la finalidad del socialismo no es acabar con los ricos, sino con los pobres.

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  3. Aarón Hernández Farfán
    28 Octubre, 2016 @ 9:07 pm

    Pienso que en el cúmulo de opiniones, escritos y dichos, tanto Luis Mario Moncada como ahora Martín López Brie aportan luz a la problemática. Sólo hago un apunte respecto al aspecto político que conlleva éste queso oaxaca. Lo político es ante todo, lo que nos es común, como bien lo define el término “res pública”. En ése sentido, solemos perder de vista que lo político, antes que un modelo de administración del poder, es ante todo el bien común (donde “bien” no escapa a todas sus significaciones para éste caso), es la polis, es decir, nostrxs todxs.
    La CNT, independientemente de quién la dirija, me parece que debiera fundamentarse como un bien común para y por el bien común de nosotrxs mexicanxs; en vez de ésto, se perfila como una pseudo-aristocracia que excluye en contra de los intereses del bien común.
    No perdamos de vista que la CNT existe antes que la fórmula estructurada por de Tavira, si bien es él quien la reconfigura en nuestros días, pero me pregunto, el proyecto de Luis de Tavira ¿realmente representa al teatro mexicano?
    Si éste es bueno o el mejor, me parece, debiera ser prerrogativa del público decidirlo (no faltará quien de inmediato salte ante éste señalamiento, acusando al público de incapaz para ser partícipe, privilegiando para éste papel calificador a los “especialistas” del teatro); insisto, deberíamos permitirle al respetable el derecho de estructurar esas cajitas del buen o mejor teatro, pues a fin de cuentas, se produce con recursos públicos.
    Comparto con Martín la simbología proyectada en el controvertido director. Ya en la crónica que nos brindó Olmos de Ita, él y otros (yo incluido) señalábamos que la crítica se centra en la omnipresencia que Luis de Tavira tiene dentro del sistema cultural del teatro mexicano; réplica proporcional del presidencialismo priísta (o como yo apuntaba, de las jerarquías eclesiásticas a las que inevitablemente remite el ex-jesuíta.)
    Su salida permitiría, en principio, adelgazar el poder que él acumula y abrir una opción de transformación de la CNT que en principio podría establecerse realmente incluyente, que sustente el carácter nacional que ostenta en su título con más eficacia y con resultados que, auditados por el público, justifiquen los recursos que toma del erario. Su permanencia fortalece el precedente que sienta para que quienes hacemos teatro obtengamos mejores condiciones de trabajo y de vida, articulando otras compañías que gocen de los mismos beneficios otorgados por el sistema cultural a la CNT.

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