2 Comments

  1. Yadira Sánchez
    21 julio, 2016 @ 11:07 pm

    Antes que nada, recordemos por favor los fundamentos de la teoría dramática. Porque curiosamente estos No fueron aludidos en la justificación que hicieron del premio en el solemne evento de inauguración.
    No sé y no entiendo aún los criterios de los jueces ni la reseña del comentarista del artículo al justificar que Imanol “es un buen ser humano” (sic) pues ello no constituye la calidad artistica de la obra. Si estos son los representantes de la futura dramarturgia Mexicana, entonces que se puede esperar cuando en ningún momento y bajo ninguna acción escénica hubo lo que muchos esperan como la gran razón del teatro universal: catarsis, aprendizaje o divertimento. ¿A caso la obra ganadora cumple con esta expectativa? ¡No es fácil detectarlo! No puedo comprenderlo ni aún con el agrio protagonismo de la lectura dramatizada.
    Lo digo con respeto desde la decepcionante impresión que me dejo Neighborhood. Y no es todo: quizás la tesis de los críticos de arte teatral (como Eduard Wright) de que consideremos más cosas que el simple texto no se si en estos tiempos “postmodernos” deje de importar. lo que temo es que se esté premiando algo que no transcienda la mera textualidad. Quisiera no perder el optimismo sobre la dramarturgia Mexicana. Gana una obra con pies y cabeza imposible de admirar. Pero creo, que siempre hay joyas escondidas en algunos de los otros participantes.

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  2. Alejandra Serrano
    23 julio, 2016 @ 3:18 pm

    Qué tal Yadira, no sé qué entiendas por “fundamentos de la teoría dramática” porque hablas como si existiera una sola y verdadera teoría dramática, lo cual no es cierto, cómo tampoco existe ” la gran razón del teatro universal” y siendo estos los referentes quizá lo que convendría es acercarte a una bibliografía más actualizada, preferentemente de este siglo. Y no digo que esto vaya a cambiar tu impresión sobre la obra, pero creo que lo podrás argumentar mejor.

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