3 Comments

  1. Alejandra Serrano
    11 enero, 2016 @ 5:06 pm

    Estoy de acuerdo en todo con Rodolfo, solo quiero hacer un comentario como espectadora en relación a la cita de André Gregory. Las obras (o piezas) que realmente me han molestado parten del supuesto, absolutamente vertical, de que al espectador hay que revivirlo, despertarlo, concientizarlo, sensibilizarlo o como le quieran decir. Este supuesto lo encontramos en todo tipo de teatralidades. Entiendo que ese pensamiento está datado y tuvo un sentido en ese momento, pero lo tomo como pie para hablar sobre esto. Afortunadamente veo cada vez menos este punto de partida y más un asunto de compartir. Compartir dudas, temores, indignación, historias, de compartirse esperando que el espectador sienta un espacio para compartirse él también, sin forzarlo (muy importante para mí porque odio que me obliguen a particpar). Quería comentarlo porque para mí es lo que marca la diferencia entre propuestas, no si son posdramáticos, teatro narrado, diálogado o liminal.

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  2. Rodolfo Obregon
    11 enero, 2016 @ 6:28 pm

    Efectivamente Alejandra, el de Greogory y Shawn es un texto muy fechado pero que muestra claramente las inquietudes que condujeron a lo que sucede hoy. Y no deja de haber en él cierto paternalismo. Para actualizarlo, en el sentido que mencionas, habría sólo que añadir la genial fórmula de Cornago: la teatralidad es «A que hace de B que observa C». Y como él mismo sostiene, en unas épocas lo que más nos interesa es A, en otras B y, actualmente, lo que le sucede a C. Aunque A grite y pataleé porque le quitaron el foco.

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    • Rodolfo Obregon
      11 enero, 2016 @ 6:35 pm

      «lo que le sucede a C»

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