21 Comments

  1. Martín López Brie
    3 enero, 2016 @ 3:40 am

    Única acotación: un actor repite estas palabras mientras se embarra mostaza en los sobacos y golpea un clavo con una botella. Repetir durante hora y media.

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  2. Carlos Nóhpal
    3 enero, 2016 @ 3:12 pm

    Acotación de la acotación:

    Tocan a la puerta. Tocan a la puerta.

    Qué extraño.

    Tocan a la puerta…

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  3. Me rio de tu pitito
    3 enero, 2016 @ 4:31 pm

    Título: Proxeneta putrefacto basureando a discreción.

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  4. PAG
    3 enero, 2016 @ 5:32 pm

    TODOS LOS HOMRBES SON PUTAS. Pero los actores se pueden apropiar de las palabras, como las putas, bailando sobre las mesas. Y están arriba, arriba de todos, de su novio que se duerme y se aburre, de los otros noventa actores que están abajo diciendo que lo pueden hacer mejor. Del dramaturgo que pensó que lo leyeron mal, que no se entendió lo que él quiso decir, del director de escena que supo que tuvieron la mejor, la peor función. Los actores, están viendo desde la mesa, mientras se bambolean, a los dramaturgos que se tienen que someter porque la hoja siempre está más muerta cuando el actor está en escena. Haciendo del director un papalote. Después, es lógico. El teatro de texto no está de moda, pero resiste. No tenemos tanto para decir pero nos gustan el reality show. Y nuestra habilidad para la retórica es poca. ¿Cómo representamos el enculamiento en escena? Enculando. El otro camino es largo. Metaforizar el enculamiento requería que busquemos esas ideas que tan maliciosamente han ocultado en libros.

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  5. José Carriedo
    3 enero, 2016 @ 6:39 pm

    Propuesta de Dirección:
    Cámara negra, cuarto a prueba de ruido. El autor escribe, enmascarado con una bolsa de papel cartón, mientras entra el actor y lo penetra por el ano con un consolador inmenso que vibra en 3 velocidades al tiempo que lee en voz alta. El autor sigue escribiendo inexpresivo hasta que el actor termina de leer, entonces se levanta, se quita la bolsa de papel donde guarda su consolador, se la entrega al actor y hace mutis metiéndose a una celda en forma de computadora de escritorio. El actor se encoge de hombros y se queda a los aplausos.
    *Nota: Incluír las acotaciones como imágenes en el programa de mano.

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  6. Fito Sánchez
    3 enero, 2016 @ 8:20 pm

    Una estela con este texto a la entrada del CNA. #PrimerasaccionesSecretaríadeCultura

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  7. Ilya
    3 enero, 2016 @ 8:22 pm

    Yo igual, les creo.
    Les creo palabras como LEGOM.
    Pero se las repiten frente a treinta y cuatro conocidos.
    Treinta y cuatro conocidos que repiten que abominan el modo en que sus conocidos repiten las palabras que les creo.
    Treinta y cuatro conocidos hoy sentados esperando, uno a uno, su turno para pararse a que alguno les haga repetir frente a los mismos treinta y cuatro conocidos.
    Porque esa es la fórmula, la ecuación del teatro mexicano: 34 x 34, todo lo que dure la eternidad.
    Yo también les creo.
    Les creo treinta y cuatro parlamentos para que, al menos, la repetición eterna tenga algo de disonancia.
    Salud y feliz año, LEGOM.

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  8. Ilya
    3 enero, 2016 @ 8:50 pm

    O mejor no.
    Lo mejor sería dejarnos de estupideces.
    Caer todos en la provocación y comprarnos un taxi.
    Un taxi para llevar o traer a los 34 a la Secretaría de Cultura.
    A que otorguen o recojan -según la época de la eternidad de la que se trate- su becapremio del año.
    Ser uber, dejar de creer o de crear.

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  9. david colorado
    4 enero, 2016 @ 12:44 am

    osea, hago un berrinche porque ya pase de moda

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  10. Anónimo
    4 enero, 2016 @ 6:36 am

    al menos reconoce: «Mis palabras llevan quince años podridas.», algo que yo había dicho de algunas de sus obras, desde hace 15 años.

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  11. Alba Domínguez
    4 enero, 2016 @ 8:54 am

    Ay, qué intensos. ¿Y luego?

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  12. Ariel
    4 enero, 2016 @ 4:43 pm

    Querido LEGOM, este texto maravilloso solo podrá ser leído hasta dentro de 50 años con la lectura que se merece. Mi admiración y gratitud por nombrar las cosas por su nombre en un entorno que se alimenta de carroña y vive de fatuidades. Larga vida para ti, cabron!!!

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  13. Ana Laura
    4 enero, 2016 @ 8:44 pm

    El agua es del color del recipiente que la contiene. Se ve -no lo que se quiere ver- sino lo que se puede ver

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  14. Roberto Roger Flores
    4 enero, 2016 @ 11:25 pm

    Es del actor su invento en la acción, no es de Orfeo el orificio y sí de la esfinge la ficción.

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  15. Toto
    4 enero, 2016 @ 11:37 pm

    ¿Éste fue al que defendieron tanto cuando Chabaud se robó el premio de dramaturgia y por el que tantos sacaron la cara?

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    • LEGOM
      5 enero, 2016 @ 12:26 am

      El mismito, pero un poco más sabio.

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  16. Oz
    5 enero, 2016 @ 4:57 am

    Y yo le creo.

    Le creo a LEGOM cuando defiende a los expandidos.

    Le creo cuando habla de que los actores sólo nos sentimos libres cuando nos hacemos todo.

    Le creo que somos putas del dramaturgo y del director.

    Le creo que somos putas porque repito su estructura para reflexionar.

    Para expandirme.

    Sin chistes.

    Sin dobles sentidos.

    Porque soy actor.

    Y no soy su amigo.

    Y también escribo.

    Y produzco.

    Y gestiono.

    E ilumino.

    Y también le juego al director.

    Porque puedo.

    Porque quiero.

    Porque el dramaturgo se expandió.

    Porque era poeta y narrador y luego se hizo dramaturgo.

    Yo entonces me puedo hacer todo.

    Yo me puedo expandir.

    Porque unos lo hacen para ganar premios.

    Dinero.

    Otros lo hacemos por capricho.

    Por ruptura.

    Por búsqueda.

    Y me expando.

    Y me sigo expandiendo.

    Porque los títulos salen sobrando cuando ya existen dramaturgistas, cuando ya estamos en la poscontemporaneidad.

    Y le creo.

    Y lo entiendo.

    Porque también escribo.

    Porque con lo nuevo lo viejo se va.

    Como cuando uno caga.

    Y si los actores ya no son actores y son todo.

    Y se dedican a golpear botellas.

    ¿Quién va a repetir mis palabras?

    Las que dejé puestas en el papel.

    Las que deje en la edición 2000 de Word.

    Nadie.

    Y el helado de cereza en junio se va a derretir.

    Y ya no seré el padrote que era.

    Porque no tengo putas.

    Porque las putas se revelaron.

    Porque si el dramaturgo que no es mi amigo ya lo dijo.

    “Que el teatro es el cambio, la experimentación”.

    Que en el teatro se cuestionan “las instituciones, las ideas a partir de la imaginación del individuo”.

    Pues experimento tanto como la expansión me lo permita.

    Tanto como la imaginación me lo permita.

    Y si quiero experimentar con mostaza.

    Entonces me volveré puta de la mostaza.

    Porque el actor es el último editor.

    Porque sin actor no hay nada más.

    Porque el actor solo es puta de si mismo y como puta elije con quien acostarse y con quién no.

    Y al dramaturgo le da miedo.

    Que ya no se quiera revolcar con él.

    Pero de verdad le creo.

    Porque “todo” es libertad.

    Y al mismo tiempo es nada.

    Porque si el dramaturgo hace narrativa escénica.

    Y se retrata en su dramaturgia.

    Y se hace retratos en sepia.

    Que más da que el actor se a ciudadano en escena.

    Porque todos nos hemos expandido.

    El dramaturgo.

    El director.

    El actor.

    Por eso le creo.

    Porque su crítica es poética, bonita y reflexiva.

    Tan reflexiva que me pone a escribir.

    Porque de eso se trata expandirse, de llevar la reflexión más allá.

    Porque el dramaturgo que no es mi amigo, fue de los primeros expandidos.

    Aunque ahora parezca muy estrecho.

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    • Ana Riojas
      5 enero, 2016 @ 2:48 pm

      Sabiduría pura. Solo un buen actor podría comprender estas palabras y entender a lo que apuntan.

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  17. José
    8 enero, 2016 @ 12:33 am

    Parece texto de Tavira.
    Confabulan en extremos opuestos para destruir el teatro.
    Lo que queda de él.
    La patética narraturgia es representar en teatro una misa.
    Ya lo verán.
    Ya eres vaca sagrada o desangrada.
    Mejor escribe en FB tus berrinches como lo hace Zúñiga.
    Es, por mucho, más valiente ese norteño al hacerlo.

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  18. Niurka
    8 enero, 2016 @ 10:30 pm

    «Ai mamaine ai mamaine todo lo negro tomamo cafe»

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  19. Julio zarza
    9 enero, 2016 @ 7:31 am

    Sí se lee al revés cobra corta chispa
    Como su firma. Quizás su obra se ha estado leyendo al en sentido opuesto. Igual sólo sea eso.

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